Guillier o Piñera: Nos toca Decidir.

 

Dos candidatos, el sistema político chileno siempre nos deja en una segunda vuelta, con dos opciones ultimas de manera que el presidente electo realmente cuente con una mayoría de votos probada, como una forma de asegurar la democracia y cierta estabilidad en el próximo gobierno, así es como se dan casos del continente sudamericano, en qué a veces el presidente electo no supera el 52% (Macri 51%, Temer 51%, Kuczynski 50.12%), teniendo solo un 1% extra como la mayoría.

 

Este fenómeno nos muestro lo poco representativo de nuestros gobiernos latinoamericanos y lo inestable que puede ser un gobierno electo.

 

Aun así, tener más del 50%, es mejor que ser presidente no superando el 50%, como Peña Nieto, electo con un 38%, ya que las opciones de gobernar sería como cruzar el rio sobre piedras mojadas.

 

Debo advertir que, como hijo de Dios, no pongo mi fe en las dinámicas políticas, a mi parecer estas están corruptas desde sus bases, sistemas “democráticos” que ponen finalmente la opinión del manipulado pueblo como aval, pero que en la práctica ni lo representan fidedignamente, ni creo que tampoco puedan, democracias representativas donde el representante (político) olvida al representado al sentarse en su escritorio, o democracias donde la pregunta del voto, el “paquete de reformas” a votar, viene claramente manipulado en las asambleas constituyentes.

 

 

SOMOS DE LA TIERRA O DEL CIELO

Para mí la política no es, ni será nunca, un arma principal o prioritaria de la iglesia, ni el verdadero poder de transformación creo que este en ella, los hechos históricos nos muestran que la política y sus cambios es más reaccionaria de culturas que ya han sido establecidas en años anteriores, por lo tanto, la prioridad de la iglesia sigue siendo la establecida por Cristo, “Id y haced discípulos”, a la creación, los etnos y los hombres.

 

Si quisiéramos comparar el discipulado con algún área de influencia de las ciudades, podríamos pensar tal vez más en la educación, el arte y los medios de comunicación como herramientas de discipulado o una suerte de pre-evangelismo, aunque aún estas esferas de influencia no poseen por si mismas el poder transformador que puede lograr el Espíritu Santo sin necesidad de medio alguno.

 

Volvemos entonces al mismo punto, la iglesia no es una organización dirigida desde la controversia histórica, sino desde el cielo, la iglesia no necesita ser legitimada por hombres, de hecho le ha ido mejor en las crisis que en la estabilidad civil de una ley de culto, porque cuando los sistemas humanos ya no tienen herramientas para discipular, la iglesia cuenta siempre con el poder del Espíritu Santo, el arma prioritaria que se nos dijo tendríamos, que nos daría la manifestación de Cristo en poder y sabiduría de Dios.

 

“Esperen la promesa de mi Padre”, dijo el Señor a sus discípulos en medio de una de las culturas más corruptas que se conocerían, esa promesa no sería una mayor representatividad en el senado romano, que un Cesar se convirtiera al cristianismo para traer justicia, ni tampoco la promesa de una teocracia feudal, ese poder para ser testigos no vendría de ningún área de influencia de nuestros sistemas, vendría plenamente del cielo, el poder transformador seria depositado en cada hijo de Dios que fielmente se rindiera a Cristo.

 

 

“JUSTICIA SOCIAL” UNA BOLSA SIN FONDO

Habiendo aclarado esto, les presento mi opinión personal de lo que hoy tenemos enfrente, dos candidatos que nada pueden darle a la iglesia, que no poseen el Espíritu Santo para transformar una nación, ni la sabiduría para hacerlo, ni el mandato del cielo, ya que esa responsabilidad nos compete a nosotros y debemos asumir su éxito, o su fracaso momentáneo.

 

Tenemos dos candidatos donde no deberíamos poner nuestra fe, pero si nuestra decisión, para avalar su intención o rechazarla mediante el voto.

 

El escenario parlamentario que dejo la última elección solo dejara opción a negociar, las fuerzas están de tal manera establecidas, que el próximo gobierno será un “tira y afloja” para quien pretenda ser presidente, esto pone como condición de dicho futuro mandatario, el que pueda liderar y tener cierta fuerza y peso político para “sujetar” a su conglomerado para darle estabilidad al país, juzgue usted mismo quien de ambos candidatos posee esa cualidad, o cual de ambos conglomerados es más disciplinado a la hora de establecer un programa de gobierno, esto pensando en la estabilidad de los próximos años.

 

Con todo eso, ambos candidatos representan una opción de gobierno específica, un paquete de ideas que defienden e impulsan por encima aun de sus gustos, como todo en la política, estos candidatos no gobernaran por sus historiales personales (“masones” o “ladrones”), sino según aquello que han negociado de antemano, que presentan como plan de gobierno y según sus convicciones ya demostradas, desde las cuales les tocara llegar a acuerdos en el congreso.

 

Guillier levantó la bandera de la “justicia social”, termino que ni siquiera ellos terminan de definir ni cumplir, como una bolsa sin fondo, todo es disfrazado bajo este concepto que parece optimo, ¿pero a que le llaman justicia social en la práctica?, ¿al aborto, al matrimonio homosexual o a la imposición de la ideología de género en los colegios?, ¿qué es para ellos la justicia social?, si es en términos de igualar la distribución de las riquezas y oportunidades en Chile, en los últimos cuatro años no ha habido cambios substanciales en el gobierno de Bachelet que Guillier ha proclamado “profundizara”, el escándalo del robo del hijo de la mandataria, los robos del partido comunista en la universidad Arcis, etc, etc.. son ejemplos claros que dicha “justicia social” no es algo más allá de simple retórica política.

 

Mirando este aspecto fríamente, es imposible hacer ese cambio de igualdad de oportunidades en tan corto tiempo, sin incurrir en el “ensayo y error”, y menos si solo es un discurso que no pasa del mero populismo, solo como ejemplo, si algo que aprendí mientras estudiaba psicopedagogía, es que una reforma educacional no muestra sus verdaderos resultados sino después de un par de generaciones.

 

Aun si esto fuera posible en un mundo idílico, sabemos claramente, que a costa de esta extraña “justicia social”, se pretende mantener o profundizar las leyes de abortos y las que provienen de la ideología de género (matrimonio y adopción).

 

Y solo por tomar el ejemplo del aborto, el cristiano debería preguntarse en términos radicales, que debería elegir ¿igualdad de oportunidades con muerte de inocentes o la protección de la vida a pesar de seguir bajo la llamada “injusticia social”?

Bajo esa lógica es que algunos países optan por el aborto, cuando no pueden mantener con las mismas oportunidades de progreso al hijo por nacer, ¿a eso le llamaremos justicia social?

 

Aunque suene duro, no fue la “injusticia social” la que colmó la paciencia de Dios para sacar a Israel de Egipto y elegirle libertador, porque en medio de la “injusticia social” Israel seguía multiplicándose y haciéndose fuerte, sino la muerte de los inocentes arrojados al río Nilo fue lo que lo colmo, razón por la que llamo a Moisés, quien por la fe fue salvado de la sentencia opresora de faraón.La misma sentencia que Bachelet firmo, y que Guillier y los partidos que les apoya, cual faraones han tomado con sus votos y proyectos de ley.

 

El Reino de Dios busca mitigar el dolor de los pobres de este mundo, pero no a expensas de transar sus propios diseños de vida en la concepción, ni de llamar matrimonio a la unión homosexual, cuando no fue ni la política, ni las posteriores ideologías las que instituyeron el matrimonio, sino Dios mismo con Cristo unido a la Iglesia.

 

 

SIN EXCUSAS PARA LA APATÍA

A mi parecer, esa es la decisión real y final por la que tendremos que dar cuentas, no podremos mañana ante el cielo culpar a los políticos, que emiten leyes que están demoliendo las vidas y la familia si nosotros los elegimos por acción o omisión, tendremos que dar cuenta por aquel momento.

 

No buscamos poner un ángel en el gobierno político, la iglesia aún no ha llegado a discipular la nación de tal forma que los puestos políticos estén siendo ocupados con gente que realmente camine por el Espíritu Santo, hay esfuerzos actuales muy loables, de hermanos que están de continuo en el congreso, pero la tarea de transformación sigue estando en los hombros de las congregaciones, en las casas, en las manos de los hermanos y ministros, que fue el lugar donde Cristo lo dejo.

 

Piñera prometió revisar la ley de aborto en su mandato, en lo posible acotarla e incluir el apoyo a madres vulneradas para que el aborto sea la última opción, Guillier prometió profundizar aquello que el mismo apoyo e impulso desde su influencia política, ley de aborto y avanzar al matrimonio homosexual (con adopción).

 

Por esta única razón, mirando ya lo pasado y lo que viene, creo firmemente que como hijos de Dios tenemos ahora un deber cívico que cumplir, no una necesidad como si dependeríamos del panorama político, pero si un deber, donde no quedan excusas para la apatía, no porque nuestra fe este en dicho candidato, sino como una manifestación clara de lo que creemos. Si no podemos hacer eso, no podremos tampoco discipular a nadie, ya que ningún maestro puede enseñar a un discípulo desde la ambigüedad.

 

 

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