VENCIENDO EL TEMOR A EMPRENDER.

 

 

Desde pequeña me gustaba jugar al almacén. Armaba todo un mostrador con lo que encontraba en mi casa y buscaba todo lo que podía ofrecer a la venta. También  hacia el trabajo administrativo, que era cortar las hojas de mis cuadernos para transformarlas en boletas de venta. Y mi familia eran mis potenciales clientes. No tenía idea del costo de cada cosa, pero eso no era lo importante, sino jugar a ser la dueña de un negocio.  Y aunque mi mamá algunas veces se molestaba porque tomaba sus cosas y mis hermanos se aburrían de ser mis clientes, era mi juego favorito.

 

Al crecer dejé por supuesto eso en mi infancia, pero el deseo de tener mi propio negocio siempre estuvo guardado en mi corazón. Cuando finalmente busqué dentro de mí lo que quería hacer el resto de mi vida, adivinen que era: tener un negocio. ¡Es desde nuestra infancia que manifestamos el potencial que está dentro de nosotros para desarrollarnos en alguna área específica!

 

Últimamente en nuestro país ha habido un aumento importante de nuevos emprendedores y eso ha sido muy bueno para el crecimiento económico. También porque muchos más se están aventurando en creer y poner en práctica sus proyectos. Eso está impulsando a otros tantos a evaluar posibles proyectos y comenzar a ponerlos en práctica. Pero también hay muchos que sienten este llamado a emprender, pero principalmente por temor, se han detenido. Creo que lo primero que necesitamos vencer es el temor a empezar un proyecto. Debemos creer que tenemos la capacidad para hacer realidad nuestros sueños, porque Dios ya puso el potencial dentro de cada uno de nosotros.

 

Luego debemos identificar en lo que somos más fuertes, lo que nos apasiona más hacer, con lo que perdemos hasta la noción del tiempo mientras lo practicamos. Aquello que para otros les puede resultar difícil o no interesante, pero para nosotros al contrario, nos fluye con facilidad, es un gran indicador que eso es lo nuestro.

Para comenzar, no necesitamos un tremendo capital. Hay grandes empresas que facturan millones mensuales, que comenzaron con muy poquito capital, pero la fe y la constancia de sus dueños la llevaron a multiplicarse.

En este punto es muy importante la fe en ti y en tus sueños. Nada es imposible de lograr para el que cree, ¡Cuando ya encontraste ese sueño, comienza a trabajar en él!, y por sobre todo AMA lo que haces. El amor es el mayor ingrediente en todo. Cuando hay alguien que ama lo que hace se nota. Es evidente porque se esmera en dar lo mejor de sí,  busca la excelencia en todo lo que hace. No se conforma con ser o hacer lo mismo que el resto, siempre busca ir más allá.

 

Necesitamos ser ordenados.  El desorden genera caos, pero al ser ordenado con las finanzas, te ayudará a tener el control de todos los ingresos, los gastos, las compras, etc. Eso te permitirá evaluar en que momento puedes invertir, comprar nuevos equipos o simplemente darte un gusto, sin que ello te deje en banca rota.  No será fácil empezar, lo digo por experiencia.

 

Habrá muchas voces que vendrán a desanimarte, a hacerte dudar de tus sueños. Permanecer firme es la clave, no dejar que nada ni nadie te detenga. Las dificultades que el camino te presente, no son para detenerte o para dejar abandonado tu proyecto, sino para que se desarrolle tu carácter. Aprender a perseverar, a buscar soluciones, a no rendirse. Los resultados no son inmediatos, los frutos toman su tiempo, hay que desarrollar la paciencia y saber esperar. Cuando esos frutos de tanto tiempo de trabajo, perseverancia y paciencia lleguen, no olvides de compartir con aquellos que necesitan. Nunca olvides tus comienzos, y que todo lo que eres y has logrado es porque alguien creyó en ti: DIOS.

 

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