ROMPIENDO LAS SEPARACIONES

 

 

Este mes de octubre se conmemoran 30 años del plebiscito de 1988. Más allá de las perspectivas políticas, debemos mirar como chilenos la historia, y entender que desde que Chile nace, hemos estado divididos. Desde el tiempo de los “Pelucones” y los “Pipiolos”, Conservadores y Liberales, Terratenientes e Inquilinos, Trabajadores y Proletarios, Derecha e Izquierda, Ricos y Pobres, siempre la constante ha sido la división en base a intereses de codicia, ya sea de poder, los medios de producción, o el dinero en sí.

 

Mayoritariamente, los movimientos o hitos de la historia de Chile están teñidos de sangre, o nacen de la división. La verdad es que nunca aprendimos a conciliar las diferentes perspectivas, nunca aprendimos a ponernos de acuerdo, siempre se ha tratado de quien pisotea, o impone su visión sobre otros, y quién tiene las empresas, las armas o el poder, ha “tenido la razón” o ha contado la historia. Tendemos a ser de frágil memoria, como olvidando que antes de 1973, también hubo pugnas de poder, también hubo dictaduras, tiranías y golpes de estado, también se sacaron las armas, en pos de un grupo o de otro.

 

También se volvió a la democracia. Puede que no esté de acuerdo conmigo, pero la verdad creo que, en Chile, ni las Dictaduras, ni las Democracias, han logrado representar a los chilenos. Ni la Izquierda ni la Derecha política han podido de verdad traer las soluciones reales que se necesitan. Porque las respuestas no están en el sentir popular de la gente, porque la gente cuando actúa con miedo o desinformación también puede ser frágil, vulnerable, manipulable, y votar por el menos adecuado. Las respuestas no están en las ideologías, en las visiones políticas, porque partieron de intereses egoístas.

 

¿Dónde están las respuestas? Si estamos tan divididos aún, es imposible que podamos ver más allá de nuestras narices, pues el que aborrece a su hermano, está en oscuridad, anda en oscuridad, y no sabe a donde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. Para comenzar a ver las respuestas, poder salir del pasado que aun nos divide y caminar al desarrollo, debemos entender, que el objetivo de ser un país desarrollado no consiste en una economía superabundante, porque, aunque lo fuese, seguirían ciertos grupos cupulares acaparando la riqueza.

 

Hoy estamos en democracia, pero nuestros “representantes” son una elite. El verdadero problema no es quien nos representa, sino que aún seguimos divididos el uno contra el otro. Partimos de intereses y visiones egoístas, en vez de amarnos el uno al otro. Si nos pudiésemos entender, si pudiésemos de verdad conectarnos, amarnos de verdad, jamás pasaría por nuestra mente defraudar, robar, dañar, engañar a nadie.

 

Si pudiésemos mirar nuestras ciudades con los ojos de Dios, entender que hay tanta riqueza, y que no es necesario acaparar, porque con ella podemos velar por los que menos tienen, podemos dar oportunidades al que no las ha tenido, podemos tender una mano a quien la necesita. Pero no es necesario tener riqueza material para dar. Podemos invertir nuestros dones y talentos, nuestro tiempo, nuestras palabras, nuestra compañía y abrazo al desanimado. Podemos ser un mejor Chile si cambiamos nuestra forma de ver, ya no desde la división, sino desde EL AMOR. Las respuestas no están en la política ni en quién esté en el poder. El amar es la respuesta. Dios es Amor, y el amor nunca dejará de ser. Quitemos de nosotros todo aquello que nos separa.

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