MAS ALLA DE LO QUE SIQUIERA PUDE IMAGINAR.

 

 

 

Amados Lectores, se dirige a ustedes alguien que pertenece en estos días a una generación de transición, una generación de muchos cambios y transformaciones radicales, pertenezco a la generación que ha dicho ¡¡basta!!  En medio de un sistema lleno de mentiras, de estructuras, dogmas, paradigmas e instituciones políticamente correctas, pero llenas de egoísmo, de motivaciones incorrectas, carentes de la esencia y la pureza de las palabras verdaderas.

 

En mis últimos 10 años he aprendido a amar a la Provincia que me recibió, he experimentado el poder mirar a su gente de manera totalmente diferente, como nunca antes, al caminar por sus calles, los pude mirar desde el Amor y con una profunda esperanza. He restado importancia a las fachadas de sus casas, o lo pequeñas que son, a lo precario de su mobiliario urbano, a sus muros rayados, a los portones de latones reciclados. He aprendido a mirar la belleza del entorno, como si sus árboles, sus flores y la vegetación que rodea al Maipo y al Mapocho quisiera decirnos “siempre hay esperanza”. Las nubes en el cielo pintan cuadros de alegría, de expectante júbilo, anunciando el ocaso de un tiempo de letargo, tedio, desesperanza y olvido.

 

Las nubes anuncian la arremetida de un amanecer en el que las ruinas darán paso al Paraíso que sin explicarme, puedo ver en medio de esta ciudad, darán paso a un entorno que combina lo hermoso del susurrar del viento entre hojas y ramas, con espacios inteligentes, sustentables y bellos, con el renovar de un comercio justo, un turismo que llena las calles de colores.

 

En el último tiempo, he sentido en mi interior el fuego que arde por ver un día, que esta ciudad (Provincia de Talagante, Región Metropolitana), ya no es nunca más conocida por sus brujos, porque simplemente para ellos no hay lugar, ni tampoco será conocida por ser el lugar de la Quintrala, ni de los Carrera. Anhelo ardientemente ver el día en que sé que este lugar sea conocido por ser un polo de desarrollo turístico, comunicacional, cultural, artístico y tecnológico, sea un lugar lleno de innovación y emprendimiento, de educación de vanguardia, de adelantos, de sonidos e imágenes llenos de la verdad.

 

He podido ver en este lugar un huerto, un Edén, un Paraíso, libre de hechicerías y mentira, un lugar lleno de Luz, donde su gente se relaciona en base al amor, donde sus vecinos se ayudan mutuamente, donde nadie busca el interés propio, sino el bien del otro. He podido ver en este lugar una tierra próspera, que conoce realmente lo que es ver multiplicado sus recursos, donde la pobreza es un mal recuerdo, porque sus habitantes confían realmente en Dios, y nada les falta y la Justicia está escrita en sus corazones y plasmada en sus calles. Puedo ver un Mapocho y un Maipo hermoseado con un parque alrededor, donde las familias puedan disfrutar el atardecer.

 

He podido ver a una Iglesia que ya no está recluida o escondida en los templos, sino en las calles con la gente, compartiendo el Amor de Cristo, veo una iglesia que aprendió de las letras rojas de la escritura, que el Amor realmente todo lo puede, y por ende la violencia y la droga son parte del olvido, porque el Amor las derribó en las calles.

 

Al leer estas palabras puede llamarme “loco” o decir que escribo una utopía o ciencia ficción, sé que este relato no es fácil de asimilar. Lo que si se, es que siento un fuego en mi interior, que me lleva a pensar y a mirar muy diferente, con cada vez más fuerza, experimentar que PARA EL QUE CREE, TODO LE ES POSIBLE.

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