CUANDO VOLVIERON LAS PALABRAS

 

 

 

 

Estábamos en casa de mi hermana soledad, no recuerdo bien si era un tiempo de estudio o de búsqueda en adoración a Dios, pero allí estábamos recién conociendo verdaderamente quién es Dios y quiénes somos nosotros.

Ese día nos visitaba una amiga de la Comuna de Talagante, ella no estaba bien, era en su ciudad una gran dirigente, se movía mucho en política, era muy buena para organizar, pero cada cierto tiempo ella quedaba muda, a veces por meses no hablaba ni una sola palabra y eso hacía aún mas difícil que ella continuara con su trabajo.  También sufría de constantes dolores de cabeza muy fuertes y mucha fatiga muscular, en las mañanas le costaba muchísimo levantarse y cuando estaba muda era aún peor, la tristeza la consumía y la depresión comenzaba a tocar su vida, deseando morir y aún sintiéndose una mujer inútil.

 

Ya aburrida y cansada de esta situación decide aceptar la invitación de un amigo de la familia a esta reunión en casa, nadie imaginaba lo que iba a suceder, pero esa reunión fue muy buena, recuerdo que sentíamos la presencia de Dios muy fuerte, era como presentir que algo grande iba a suceder, había mucha expectación en el ambiente y muchísima fe.

Recuerdo que comenzamos a orar todos juntos los que allí estábamos, el Pastor nos dijo: ¿Creen que Dios puede sanar a Adriana? Si lo creen entonces comiencen a orar por un milagro.  Recuerdo que estábamos de rodillas en el suelo, rogando por un cambio de vida para Adriana, nuestra oración fue muy ferviente, y el clamor crecía cada vez más.

 

El pastor en un momento se inclina delante de Adriana y le dice: Mírame, crees que puedes ser hoy sana, entonces recibe el habla otra vez y para siempre, en el momento en que El dejó de orar por ella, Adriana comienza a hablar, de a poquito salían de su boca palabras hasta que ya finalmente comenzó a hablar sin problemas.

 

Fue tan impactante ver como ella hablaba, y a la vez lloraba de impacto y gratitud hacia el Señor, nosotros llorábamos y a la vez sentíamos mucho respeto y reverencia hacia Dios pues fue tan poderoso el momento y la sanidad que hizo que un temor santo entró en nuestros corazones haciéndonos aún mas entender quién es Dios y que El es poderoso para hacer aún mas allá de lo que nosotros podemos pedir o entender.

 

Fue un gran milagro, lo recuerdo como si fuese ayer, desde aquel día Adriana fue sana de la mudez para siempre y sana de todas las enfermedades que padecía.  Enfermedades que a los ojos de los médicos no tenían explicación, no podían dar un diagnóstico de lo que a ella le acontecía.

 

Pero para dicha nuestra, Dios si podía sanarla, y liberarla de todo el mal que cargaba por años, solo Dios puede hacer en nuestras vidas, solo El puede sanarnos y restaurarnos, solo necesitamos Creer, tener fe en Dios, Tener la fe de Dios.

 

Creo con toda certeza que Dios es bueno, solo necesitas creer en El y en su tiempo él te dará la respuesta o la salida de aquello que necesitas, Él nos ama y ciertamente no dejará para siempre caído a sus hijos.  Así como tu harías lo que fuese por alguien que amas, así mismo Dios Tu Padre hará por ti, Ten fe, ten esperanza, créele porque sin fe es imposible agradar a Dios.

Que seas muy bendecido con este testimonio.

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