La llamada que nos Sorprendió.

 

 

Estábamos en la radio, habíamos empezado el programa como cada semana, estábamos entusiasmadas por todas las buenas noticias que nos daban los administradores de la radio, acerca de la buena audiencia que tenia el programa y como llamaban por teléfono a la radio preguntando por nosotras o por los temas dados en éste. Teníamos muchos temas que conversar y enseñar y siempre Dios nos llevó al final de cada programa a orar por aquellos que nos oían, por los que tenían necesidades, y cada vez que orábamos era impresionante el poder que podíamos sentir los que estábamos allí. Dios nos había permitido a través de los programas ver muchos milagros, es maravilloso cuando cosas sobrenaturales suceden y lo imposible se vuelve posible para mucha gente, todo eso nos daba gozo para seguir adelante con este programa que se trasmitía 3 veces por semana.

 

Bueno, estábamos allí enseñando cuando de repente suena el teléfono, era una mujer que lloraba mucho, estaba muy confundida y no sabía que hacer, su nombre era Mireya, le pedimos que se calmara y nos contara que era lo que le pasaba y en que le podíamos ayudar. Ella nos cuenta que era casada y madre de 3 hijas, aun pequeñitas, toda su casa era creyente y se congregaban regularmente. Nos contó que hace años atrás Dios le habló y le dijo que le daría un cuarto hijo, un hijo varón, ella estaba feliz y emocionada por la noticia, su esposo muy contento pues anhelaba tener un hijo varón, pero que lamentablemente hace un año y medio atrás le detectaron cáncer al útero y se lo extirparon, dejando solo los ovarios.  Mireya estaba terminando todo el proceso de quimioterapias que le habían recetado y nos contaba que ya estaba bien, su vida ya no corría peligro, y le agradecía mucho a Dios por eso.

 

Yo hasta ese entonces no entendía porque lloraba, pues ya había sido sanada, pero su pena era no poder ser madre otra vez. Ella nos decía: “Dios me lo dijo, Él me dijo que me daría un hijo varón y mi esposo estaba tan contento esperando que eso sucediera, pero luego vino el cáncer”.

Ella me dijo: ¿Usted cree que Dios puede hacer un milagro en mi vida no teniendo yo un útero?, en ese momento me dejó perpleja, y pensé “Si a sara que era estéril y anciana le dio un hijo porque no lo haría con ella”.  Yo le dije: “Sabes Mireya, para Dios no hay nada imposible”. En ese mismo instante oramos, y le pedimos a Dios que hiciera conforme a lo que El mismo había dicho, pues El no miente ni se arrepiente de lo que nos dice. 

 

Lo creímos y ya tranquila Mireya se despidió de nosotros, no supimos más de ella. Pasaron varios meses, no recuerdo cuántos pues esto sucedió hace varios años atrás, pero no fue mas de un año, y en la misma radio y en medio del programa suena el teléfono y adivinen quien era…Si ¡Era Mireya!  Quedamos asombradas pues estaba feliz, en su voz se notaba la felicidad que tenía, no dejaba de hablar muy emocionada, y nos cuenta que el milagro había ocurrido, estaba embarazada, los médicos no se explicaban que es lo que había sucedido, pues Mireya no tenía útero, pero el bebé estaba ahí, estaba sanito y era un varoncito, tal como Dios le había dicho. Nos alegramos tanto, nos gozamos con este milagro, y una vez más podíamos ver cuan grande es Dios y entender que aún cuando no hay un órgano el puede hacer uno nuevo, y dar vida donde antes no había. Yo estaba tan impactada, la fe que salía de Mireya me remeció, ella nos decía “Si Dios lo dijo entonces así iba a ser, solo había que creer y esperar en Su fidelidad”.

 

Milagro ocurrido en la Comuna de Talagante en el año 2006.

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