Fidelidad, La base del compromiso.

 

Si vemos la definición de esta palabra, es la siguiente: firmeza y constancia en los afectos, ideas y obligaciones, y en el cumplimiento de los compromisos establecidos.

 

Si comenzamos a examinar nuestra vida, a la luz de esta definición, será fácil detectar cuan fieles o infieles hemos sido. Y es importante hacer este autoanálisis, porque muchas veces avanzamos en la vida sin cuestionarnos nada, simplemente vivimos el día a día. Sin embargo, por lo mismo, no podemos ver los errores que hemos cometido y tampoco los aciertos. Veamos éste tema en cosas prácticas, por ejemplo: si unos novios deciden casarse, lo primero que debe establecerse en su relación es la fidelidad al compromiso. Por lo tanto si ella ya tiene novio, no se permitirá recibir halagos de otro hombre, y viceversa. Luego ya en el matrimonio, lo vital para que perdure en el tiempo, es la fidelidad al pacto. Si bien es por amor que tomaron la iniciativa, pero es la decisión de ser fieles al pacto lo que les ayudará a permanecer juntos “para siempre”.

 

Como observábamos  en la definición de esta palabra, la firmeza y constancia en los afectos, la determinación de cumplir con los compromisos, nos permiten calificar como personas fieles. Por lo tanto los esposos, necesitan afirmar sus afectos, ser constantes en demostrarse amor mutuo.  Ahora si vemos en internet, redes sociales , medios de comunicación, la realidad es cruda: muchos matrimonios rotos, infidelidades por doquier, jóvenes decepcionados de todo, sin motivación alguna por formar una familia, sino solo “probar” si es que da resultado convivir con su pareja. La idea del matrimonio los aterra.  En su mayoría, porque no están dispuestos a tomar un compromiso serio. No encuentran  el verdadero valor al matrimonio, menos a ser fieles a un pacto. La mayoría de los jóvenes de hoy, viven de lo inmediato, todo es rápido, las relaciones, las metas que se proponen, los objetivos que buscan, etc. Por lo tanto no hay disposición para ver resultados a largo plazo en una relación seria.   Según las estadísticas en Chile año 2017, por el INE, muestra que el número de matrimonios cayó un 4,8 %. En cambio la cifra de divorcios alcanza la cifra más alta de los últimos 6 años. Curiosamente en el mismo informe, declaran que es la infidelidad la mayor causa de los divorcios en nuestro país.

 

Sin lugar a dudas es la familia la base de la sociedad, por lo mismo que es vital  fortalecer  los cimientos de ésta. Si los padres de familia entienden y son fieles a su compromiso, harán de su casa un dulce hogar para criar a sus hijos. Su fidelidad hará que su amor permanezca firme y perdure en el tiempo, a pesar de las circunstancias adversas. Sus hijos crecerán sintiéndose amados, seguros. Aprenderán viendo el ejemplo, a ser firmes en sus decisiones, a cumplir con sus compromisos y obligaciones. A ser fieles con sus convicciones, con sus afectos, con lo que se propongan alcanzar en su vida.  Y cuando sean grandes, tendrán un buen modelo a seguir para formar su propia familia.

 

¿Dime, si conoces a alguien que es infiel, confiarías en el para algo importante?

Si una persona, incluso de los tuyos, no se muestra fiel a sus compromisos, ¿Le confiarías lo que amas?

¿Si tu hija estuviera de novia con alguien que tiene mala fama, confiarías en darla en matrimonio?

Si tus hijos quieren ir a la universidad, pero no han demostrado ser firmes en sus compromisos ni sus ideas, ¿acaso no tendrías temor de endeudarte y que finalmente ellos abandonen la carrera?

¿Te das cuenta de la implicancia de ser fieles?

  

Cuando aprendes a ser fiel, te haces confiable para Dios y los hombres.

La fidelidad no solo es aplicable al noviazgo o al matrimonio, sino en todos los aspectos de nuestra vida.  Con nuestros padres, hijos, amigos, familiares, compañeros de trabajo, jefaturas, líderes, etc. En todo lo que hacemos también es vital conocer este concepto y aplicarlo. Si no es así, entonces para la gente a nuestro alrededor no seremos personas firmes ni confiables. Es por ello que Dios mismo se puso como ejemplo de fidelidad en su pacto con el hombre. Y Jesús cuando decidió entregar su propia vida por amor al hombre, estaba también siendo fiel al compromiso de salvar al hombre que estaba perdido por causa del pecado, que estaba apartado del amor del Padre. Y el Espíritu Santo, no ha dejado de cumplir con su compromiso de guiar al hombre, traer consolación y ser nuestro amigo fiel, tal como Cristo lo prometió antes de partir.  Ellos tres, que son uno en el Padre, decidieron hacer un compromiso con nosotros y cumplir cada una de las promesas que encontramos en las escrituras. Si nos adentramos en ellas, hay muchísimos ejemplos en que Dios mostraba su fidelidad con el hombre. Un ejemplo claro  es con el pueblo de Israel. Según relata, eran su pueblo escogido, pero rebelde, que rápidamente se olvidaban de la fidelidad de su Señor, y se volvían atrás, querían retroceder. Se cansaban de comer el maná (pan), que milagrosamente caía en el desierto para ellos todas las mañanas, entonces el Padre les enviaba carne, pero nuevamente estaban luego insatisfechos. En todo el relato, lo que sin duda más podemos ver con claridad, es la fidelidad que Dios mostró con ellos. Se lo merecieran o no, el permaneció firme en su pacto de liberarlos de la esclavitud y llevarlos a la tierra prometida.

 

¿Entonces si tenemos tremendos ejemplos en ellos de la fidelidad, que nos hace pensar que para nosotros no es importante serlo?

 

Personalmente  he experimentado  su infinita fidelidad. Hace más de 15 años atrás yo decidí poner mi vida en sus manos y hacer un pacto de fidelidad con El. ¡Sin duda la mejor decisión que el hombre puede tomar! y en todos estos años, en distintas situaciones que me ha tocado vivir, su fidelidad me ha dado la fortaleza para seguir adelante, me han hecho confiar en El con todo mi corazón y creer que nunca más estaré sola. Experiencias tengo muchísimas, pero les compartiré solo algunas para no extenderme tanto. Además tengo la certeza que me seguirá hasta mi último respirar, y más allá de la muerte.

 

Hace un poco más de 10 años atrás, me encontré sola, criando a mis dos hijos que eran todavía unos niños. Entonces experimenté una de sus promesas, que si nos quedamos solas, el viene a ser nuestro esposo. Y de verdad que es así. Se preocupó de todo y Comenzó un proceso de sanidad en nosotros, de restauración profunda de todas las heridas. Me dio la fortaleza para hacerme cargo de la situación, aunque no fue fácil. Cuando tuve ganas de rendirme, Su voz hablaba a mi corazón y me hacía levantarme una y otra vez para seguir adelante con más fuerzas todavía. Hasta el día de hoy, puedo ver cómo  ha guardado a mis hijos, como ha venido a ellos para ser su Padre.  

 

 

 

Se ocupó también de proveer para nuestras necesidades materiales. Nos sorprendió muchas veces con milagros sorprendentes de provisión. En una oportunidad me levanté por la mañana y al abrir la puerta de mi casa, encontré una bolsa grande llena de verduras y frutas. Nunca supe cómo llegaron ahí, pero si recuerdo que lloré de gratitud. Como les compartía, he experimentado su fidelidad día a día. Hoy mis hijos están grandes y tenemos un emprendimiento propio que Dios ha bendecido y multiplicado. Dios ha sido fiel.

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