Ese día Todos fuimos impactados

Escuche comentar acerca del nacimiento de este niño, y lo terrible que había sido el parto, muy traumático, tanto para la madre como para el niño. Se decía que no debería haber sido parto normal pues el bebe era muy grande, lo más recomendable era cesárea pero el trabajo de parto se hizo igual, sacaron al niño con fórceps, y aun así fue difícil y terrible, pues el niño no podía salir y se estaba asfixiando, este momento tan esperado por una madre, un momento que debe provocar dicha y felicidad, se convirtió en un momento de mucha desesperación y dolor.

 

En aquel tiempo nuestros pastores nos pidieron orar por esta situación, María la mamá del bebé estaba recuperándose, fuera de peligro, pero el bebé estaba muy complicado. Apenas le dieron el alta lo fuimos a visitar, no sabíamos con qué ambiente nos íbamos a encontrar, pero decidimos ir, pues la situación así lo ameritaba.

 

Debido a los fórceps al niño se le deformó la cabeza, tenía dos protuberancias demasiado grandes, su rostro tenía moretones, quedamos impactados al verlo, eran tan pequeñito y ya le había tocado vivir este trauma, además según los médicos de no saber aún el daño cerebral que el niño podía tener, no se sabía que iba a pasar, solo un milagro podía restaurar completamente al bebe Gabriel.

 

Su mamá emocionalmente estaba mal, estaba confundida y con mucho dolor por ver a su bebe en ese estado, recuerdo que la animamos a creer que Dios es poderoso para sanar y restaurar la vida de la gente, aunque parezca a nuestros ojos imposible, para el que cree todo le es posible.

 

Antes de ya volver a nuestras casas la pastora me pidió que yo orara por el bebe, yo creyendo en este Dios que me sacó de la muerte misma, ore por Gabriel, declaré que el poder sanador de nuestro Dios lo restauraba desde adentro hacia afuera, y que su cabecita volvería a ser normal y no habría consecuencias de este triste episodio en su vida.

 

Nos fuimos, yo con plena certidumbre que Dios había obrado, pasaron dos días y fuimos nuevamente a ver a Gabriel y cuando llegamos a su casa María le sacó el gorro, y cual fue nuestra sorpresa al ver su cabecita sana, su rostro era de un niño normal, María estaba feliz, estaba muy agradecida con Dios por lo que había hecho. Nos contó que el niño tenía que seguir siendo llevado a control para ir viendo su evolución, hacer exámenes y confirmar si había daño neurológico en El o no.

 

 

 

Dios hizo el milagro, hoy Gabriel es un joven sano, sin secuelas, ese momento traumático es solo un episodio más en esa familia, que permitió a la vez que todos allí pudiesen conocer el poder restaurador y sanador de Dios. Algo así nunca se olvida, sé que está en la memoria de cada uno de ellos, pues los hechos poderosos de Dios quedan resonando de generación tras generación, se muestran para todos aquellos que son escépticos, ¡para que puedan oír desde aquellos que fuimos testigos de este milagro que si es posible…para todos aquellos que creen!!

 

Testimonio real ocurrido en la comuna de El Monte en el año 2003.

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