DOBLEGARSE ANTE EL CREDITO: EL NEGOCIO DEL RETAIL

 

 

Ante un escenario económico complejo como el actual, un ciclo económico negativo, debido a la baja del cobre en el último periodo, a la baja de la inversión privada, y a la reducción de los empleos asalariados, es que se ha dado el ambiente preciso para que la industria del Retail, saque sus garras hacia los consumidores.

El crecimiento del empleo por cuenta propia y el emprendimiento, es una medida de emergencia, que los chilenos han tomado debido al despido, muchas veces masivo, por parte del sector privado, que se debe precisamente a la crisis propia de este ciclo económico, pero también debido al cambio de era y la tecnología, en áreas como la robotización y automatización de procesos productivos y de servicios. Tema que podemos profundizar en otra edición.

 

Aunque la descentralización del empleo y el emprendimiento no es del todo malo para la economía (en mi opinión es muy favorable a largo plazo), si es una limitante para el bolsillo de los chilenos, ya que el poder adquisitivo en gran medida se reduce. Esto inevitablemente da pie a que en pos del legítimo crecimiento adquisitivo familiar, o en gran medida a la incapacidad de cumplir con los compromisos, cuentas y gastos de la familia, muchos tengan que inevitablemente recurrir al crédito.

El capitalismo, como modelo económico y de sociedad, dice en sus fundamentos, del propósito de maximizar en la mayor cantidad posible las ganancias, y reducir al máximo los costos. Aunque en mi opinión esto ya es avaricia, el gran problema del capitalismo, es que se vale mayoritariamente de los instrumentos que la banca y la legislación financiera anidan, para las transacciones, particularmente respecto del crédito.

 

Un problema mayúsculo, ha sido en la última década, el hecho de que empresas del Retail, supermercados y casas comerciales, comenzaron a ofrecer los mismos servicios de crédito que los bancos, ya sea en avances en efectivo o tarjetas de débito y crédito en forma masiva. Si vemos esto del lado positivo, esto ha permitido que muchos chilenos tengan mayor acceso a adquirir bienes, equipar sus casas, viajar, vestirse, etc. El gran problema es que las instituciones en cuestión, lo han hecho sobre subterfugios legales, con intereses excesivamente altos, forzando a pagos en periodos larguísimos, y a pesar de los reclamos y las legislaciones, aunque usted no crea, aún amarran “seguros”, tanto a las compras, como a los mismos créditos.

Desde mi punto de vista, instituciones como Sernac, tienen muy pocas atribuciones, y no pueden hacer más que denunciar e informar públicamente. Sin embargo debemos reconocer como ciudadanos de a pie, que muy poco nos informamos, muy poco nos educamos financieramente, y administramos mal el dinero.

Sabiamente La Biblia dice “la raíz de todos los males es el amor al dinero”, no está hablando del dinero en sí, sino de la avaricia de nuestro corazón, del querer acceder en cierta medida a nuevos bienes y servicios, lo cual es legítimo, pero lo cierto es que lo hacemos sin medir consecuencias. 

 

Creo que la forma de terminar con sistemas opresores como este, es simplemente no siendo más cómplices de estos, en vez de pedir un giro, un avance o crédito a entidades que han demostrado una morbosa avaricia, es mucho mejor planificar, a corto, mediano y largo plazo, los presupuestos familiares. Y si es realmente necesario endeudarse, es mucho mejor pedir prestado a un familiar, y ser responsable al pagar esas deudas, para no mermar confianzas.

 

Finalmente decirles, que nada de lo que adquieran podrán llevarse al partir, es mejor a veces ser más sencillos, y vivir en paz, sin la soga del dinero plástico al cuello. Y si llegan a tener lo suficiente, y les sobra, en vez de gastar en “chiches” o entretención vacía, inviertan en quien lo pueda necesitar, y harán un tesoro en el cielo.

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