ESCRITO EN TU CORAZON...

 

 

Amados lectores, durante estos días, y a tan poco de que termine 2016, una pregunta típicamente “existencial” inevitablemente surge. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? Solemos hacer memoria en estos días, y resulta inevitable mirar hacia delante.

 

No todos los días nos preguntamos si hemos hecho lo correcto, si hemos amado lo suficiente, si estamos cansados o guardamos dolor y rencor, por lo general, simplemente nos preocupamos de vivir y respirar. Creo que debes preguntarte, en adelante, como está tu Corazón. El cual, si bien asimilas como un músculo que bombea sangre al cuerpo, también tiene su reflejo en lo espiritual.

 

Hemos sido permeados desde la infancia, por experiencias, palabras, sonidos, imágenes, etc. Todo esto afecta innegablemente todo nuestro ser, especialmente a nuestro Corazón, pues tiene en si mismo una memoria.

 

No puedo evitar imaginar las técnicas y tecnologías que el hombre descubrió para almacenar la memoria artificial, de todo aquello que he pretendido perpetuar, en plena era de la información, hoy se hace fundamental para que funcionen las ciudades y países. Desde la escritura, la pintura, fotografía y cine (celuloide), los discos de vinilo, los discos y cintas electromagnéticas, los discos ópticos, las cintas, discos duros, y pendrives digitales. Toda esta tecnología funciona en base a surcos, en los cuales se implantan códigos, de la misma forma en que en la tierra se siembran las semillas. Así es como funciona también tu Corazón.

 

Uno de los elementos que más se imprime en la memoria humana, es el Sonido. En la antigüedad y aún hoy podemos ver un instrumento musical de percusión, mecánico y a cuerda (manivela), el cual contiene un rodillo o disco lleno de perforaciones y protuberancias, las cuales al golpear en una placa metálica llena de dientes en distinta medida, emiten los sonidos dictados por el código implantado en el disco o rodillo. Finalmente se hace oír un ritmo y una melodía.

 

La raíz de la palabra Corazón el es Latín Cordis (Cuerda, sonido, vibración). En si mismo el Corazón humano, al recibir la sangre (vida), genera un movimiento (pulso o ritmo), y abre dentro de sí, válvulas (compuertas) que dejan pasar la sangre, la cual circula finalmente a todo el cuerpo. Si el Corazón humano está bien y procesa bien la sangre, el cuerpo estará bien. Si el corazón humano está mal en cambio, el cuerpo se enfermará.

 

Te invito a imaginar que tu Corazón es un Disco o Rodillo, lleno de surcos. Experiencias, voces, palabras, sonidos, imágenes, sentimientos y emociones, ideas y pensamientos. Si seleccionas bien lo que dejas entrar en tu Corazón, y procesas de buena manera lo que recibes en tu entorno, estarás sano, y buenas cosas saldrán de ti. En cambio si dejas entrar en tu Corazón cualquier cosa, y todo lo procesas desde la amargura, el juicio y el rencor, la envidia, y perversidad, lo único que saldrá de ti es maldad. Somos, pensamos y hacemos en base a lo que hay en nuestro corazón, al código, sonido o melodía que está impresa en el disco de tu Corazón.

 

Medita en esto, te invito a chequear tu Corazón, de modo que salgan de ti, las bellas melodías para las que fuiste creado. Y todo esto, así como tu verdadero diseño e identidad, sólo lo encontrarás, si conoces verdaderamente a Dios como Padre, a Jesucristo y al Espíritu Santo.

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