TESTIMONIO: "PUDIMOS SER PADRES, LO QUE DIOS DICE NADIE LO PUEDE DETENER"..

 

 

Mi Nombre es Débora Contreras, soy casada y a mis 37 años deseaba tener hijos, no quedaba embarazada y eso me tenía un poco preocupada, no tenía ninguna enfermedad (ni en mi esposo)ni había causa aparente para atribuirle el no poder tener hijos, al contrario éramos y somos muy sanos. Igual tengo que contarles que a nuestro alrededor había mucha presión, nuestros padres y familiares nos decían: “ya pues, ya es tiempo”, “apúrense que la edad no los acompaña mucho” o “ queremos nietos ¡Ya!”…entre otros. También en un control médico la matrona me dijo: “Mientras más pasa el tiempo se hará más difícil, el cuerpo o la fertilidad de una mujer a los 37 años ya no es el mismo de una mujer de 20, eso tienen que tenerlo en cuenta”. Todas esas palabras daban vueltas y vueltas en nuestra cabeza, había una lucha muy fuerte de palabras, pero nosotros nos manteníamos firmes en que la última palabra siempre la tiene Dios y no el hombre. La ciencia llega hasta una parte, la ciencia es limitada, mas el poder de Dios es infinito. Cuántos testimonios he escuchado de personas que iban a morir pero Dios dijo otra cosa, gente en estado terminal, esquizofrénicos, gente con depresión, con cáncer de todo tipo, gente metida en drogas, diabetes, entre tantos más a los cuales la medicina les declaró que morirían, pero que hoy están sanos y son el testimonio viviente de que Dios si existe y que hace como El quiere…¿Puede acaso el hombre decirle a Dios lo que debe hacer o porque lo hace?, Dios es soberano, y en esa soberanía nos sorprende, nuestros límites se quiebran y el corazón se expande, pues conocemos un Dios que sobrepasa el entendimiento y que si tenemos fe en El cosas maravillosas suceden, más allá de la ciencia y de lo natural.

Un día buscando a Dios en oración pude oír su voz que me dijo: “lo que tu matrona te dijo deséchalo, borra esas palabras de tu corazón, ella no sabe la vida que hay en ti, ella no sabe la vida que hay en ti, ella no sabe la vida que hay en ti”…eso me lo repitió mucho, al extremo de que no me podía parar de reír, llegué a llorar de gozo, mi corazón saltaba a mil por hora, y yo le decía: “si Dios, ella no sabe acerca de la vida que hay en mí, no es cualquier vida, es Jesús mismo habitando en mí, es una vida que restaura lo que se haya roto, es una vida que resucita todo en mi interior, y si tu a Sara le diste un hijo en su vejez, cuánto mas a mi, que tengo casi la mitad de lo que ella tenía…”

Esa gran verdad levantó aún más mi corazón, mi fe, pude entender cuán importante y poderoso es tener a Cristo en nosotros y con nosotros,  mucho tiempo no había entendido esto, muchas veces repetimos que tenemos a Jesús en nuestro corazón pero lo hacemos sin entendimiento.  La vida que está en nosotros que es Jesús, venció la muerte, la vida que está en ti es poderosa para vivificarte, para restaurarte y para hacer todo nuevo. La vida que está en ti esta restaurándolo todo en tu interior. Nada hay imposible…todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.

Después de escuchar esta gran verdad, pasaron como 3 semanas y quedé embarazada, estábamos felices, fuimos padres de un bello varoncito que vino a alegrar nuestras vidas, cada vez que miro a mi hijo se que está aquí con nosotros como testimonio que Dios nos ama, que Dios es poderoso y que para El no hay nada imposible. ¡El lo hizo!, créelo…

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