REFLEXION: "Y SE VIENEN LAS MUNICIPALES"...

 

 

 

 

Se nos vienen las municipales y en este correr nos daremos el tiempo de ir a votar o dejaremos que los que tienen incorporado la responsabilidad cívica ¿lo hagan? Porque esta ha sido la tendencia los últimos años y querámoslo o no nosotros somos responsables del gobierno que tenemos hoy día y los anteriores.

Entre el 17 y el 20 los partidos políticos elegirán sus candidatos para ir por el banquillo de los municipios. Banquillo deseado por algunos, pero que necesita de ser evaluado por la ciudadanía, porque de nosotros depende una vez más escoger la persona que nos represente más allá de las promesas.

Hoy la ciudadanía quiere y clama por justicia en todos los ámbitos, por lo cual, este requisito es ampliamente anhelado y muchas veces ha quedado solo en eso, un anhelo que no se puede palpar en su amplitud.

No puedo olvidar las presidenciales pasadas y cómo quedó en evidencia la baja concurrencia a las urnas de votación. La pelea fue bastante reñida y fuimos a segunda vuelta. Nuestras decisiones pesan tanto en lo que será de nuestras vidas y a algunos parece no importarles porque hay que seguir viviendo, eso es una gran excusa para no comprometerse a buscar cambios sustanciales que nos ayuden a tener esa vida mejor. No podemos seguir descansando y manteniendo una actitud apática y displicente porque me da flojera ir a votar. El pararse del asiento e ir votar es el culmine de una actitud que parte primero por informase y decidir qué cuidad o qué comuna es en la que quiero donde vivir.

Somos una sociedad que aunque tiene mucha tecnología, es poco informada porque lo que consume como televisión  es pura entretención. No nos gusta enfrentar las circunstancias desde la responsabilidad individual, siempre esperamos que el otro lo haga, que el otro haga lo que yo no quiero hacer, porque demanda una acción, porque nos hemos vuelto muy cómodos, nos hemos vuelto rechonchos esperando que los cambios caigan del cielo. Sabe, hace algunos años algunos pensaban que para ser justos la gente tenía que ser religiosa, he visto religiosos peleando por un puesto y haciéndose la cama unos a otros, dividiéndose por el poder o por las regalías. Y la gente está cansada de eso. La justicia no está asociada a un aspecto religioso, se supone que debiera ser o estar más establecida en gente que dice creer o que profesa una religión, pero eso no es así de absoluto. Si está asociado a principios y a mirar por el bienestar de los demás.

El problema es el egoísmo, es la comodidad, es la ignorancia, es la falta de compromiso, de nosotros como ciudadanos pensantes y que debemos responder con nuestra participación a votar. Personalmente creo que debiera ser obligación ir a votar, ya está claro que es un grupo muy reducido los que estamos comprometidos con cambiar a los que nos gobiernan y con generar esos cambios para mejorar, porque lo que hoy día tenemos es nuestra pura responsabilidad. Muchos han votado sin tener claro qué están haciendo. No hay claridad en ese voto.

 

Nos quedan algunos meses para comprometernos por nosotros mismos, por nuestras familias, por nuestro entorno para cambiar lo que no nos gusta. Es cierto que suena un poco utópico, pero por algo tenemos que comenzar, por creer que mi voto más otro si podemos cambiar, partiendo por informarnos. Conocer cuáles son los partidos políticos que lanzarán a los candidatos para ocupar el banquillo municipal y quiénes son esos candidatos, quiénes los respaldan, qué postulan, cuáles son sus frutos, qué de bueno han hecho, ¿han sido consecuentes  sus dichos con sus promesas? ¿Han sido fieles a sus postulados a su doctrina? Qué ofrecen, en fin….

En el mes de Octubre tendremos que salir a la calle y concurrir a los establecimientos, buscar la mesa correspondiente y hacer la fila con carnet en mano para votar. Más allá del partido político, le sugiero que mire qué tan justo es el candidato o candidata que nos quiere representar. Busque atributos que resalten en la persona, alguien que no busca su propio bienestar, sino el de los demás. Busque la historia de la persona e infórmese. En el peor de los casos vote por el menos malo. Vote por alguien que represente sus principios, que sabe que se mantendrá fiel a lo que dice, a lo que promete.

Estamos cansados de escándalos de corrupción, de coimas, de matonaje, de jugar con la necesidad de las personas, de manipular los dineros para fines personales y para comprar votos. De nosotros depende sacar del camino a esas personas sin escrúpulos que malversan con las arcas municipales y como las mafias, fomentan incluso el narcotráfico. De nosotros depende hacer cambios que se mantengan en el tiempo.

Queremos gente que haga bien la pega, que piensen en los adultos mayores, que piensen en las familias más pobres y hagan algo concreto, gente que abra proyectos para ir en ayuda de ellos. Así como hay postulaciones a fondos especiales para los más vulnerables, también debiera haber para esa clase media que le cuesta arribar. Proyectos que afiancen a las familias, pues si nuestras familias son afirmadas tendremos una sociedad mejor, nuestros entornos serán mejor. Necesitamos que se abran instancias de participación donde la población pueda opinar acerca de cómo mejorar las propuestas públicas e innovar con nuevos proyectos que vayan en beneficio de nosotros mismos. Por qué hablo de esto, porque es muy fácil decir hay que hacer esto, hay que hacer lo otro y nuevamente el síndrome de “que otro lo haga” y nuestro compromiso nunca fue. Decimos muchas veces de la boca para afuera y ya debemos cortar con eso. Es nuestra oportunidad de ir a generar nuevos cambios que nos favorezcan a todos.

Yo recuerdo que mi abuelo con un gran espíritu cívico y orgullo responsable, se preparaba ese día para ir a votar. Él era consciente que su voto pesaba y algo producía, nunca pensó en que otro lo hiciera, sino él. Su compromiso era con él mismo y se ponía de ejemplo sin quererlo en realidad. Dejó de ir a votar cuando ya fue muy viejo y le costaba caminar, ya estaba cansado por la vejez, pero en su corazón él lo habría procurado.

Esta es una era que demanda cambios sustanciales y rápidos, distintos sectores requieren de esos cambios. Si con el período recorrido tu alcalde te satisface en términos de justicia y transparencia y se propone para reelección, vota por él o ella, si no es así, entonces vota por alguien que sea mejor.

No olvides que está en tus manos hacer un cambio, está en tus manos que las cosas cambien, está en tus manos y en las mías quitar la injusticia y establecer la justicia. Está en nuestras manos pedir y exigir mejoras. La pasividad nunca ha servido para nada. Dejemos de esperar que otro lo haga y comprometámonos con nuestra responsabilidad cívica. Nuestras familias lo necesitan.

Hoy en día los distintos sectores de la sociedad salen a las calles a protestar por distintas instancias. Los estudiantes salen a protestar por conseguir que sean escuchados y sus propuestas acogidas, es la forma que tienen de llamar la atención, así también, cuando los trabajadores de distinta empresas paran sus actividades para decirle a la sociedad que están sufriendo injusticia en algún punto y lo hacen saber públicamente, es una forma de sensibilizar y promover acuerdos en alguna mesa de diálogo. Entonces nosotros tenemos una gran oportunidad, cada uno desde la realidad que vive, cada uno, no hay excusa, teniendo mayoría de edad es justo también que cada uno ejerza su derecho a sufragar y es un deber de conciencia.

Hay realidades distintas en cada comuna, en cada municipio, según lo que tú vivas en tu realidad y tu entorno, según lo que tú te hayas enterado de lo que no está bien o que se hizo mal anteriormente, de ti depende que se repita lo malo, de ti depende que buenas cosas comiencen a suceder.  Entonces esforcémonos por cambiar lo que tenemos cerca y luego con ese mismo principio podremos escoger mejor cuando nos toquen las presidenciales.

Si no votas después no tienes derecho a alegar, no tienes derecho a reclamar, ¿con qué derecho lo harías? Sólo aquel que se involucra en conciencia y en lo concreto puede entonces, con conocimiento de causa decir algo. Entonces tomemos este tiempo para informarnos, para conocer a los candidatos que van por nuestras comunas y escojamos informados. Dejemos la ignorancia de una vez. Si el malo te gobierna es tu culpa. De ti depende que gente justa tenga la oportunidad de hacer cambios, mirando el bien común.

Quiero dejarte con un pensamiento: cuando el malo gobierna, la ciudad sufre y se lamenta. Cuando el justo gobierna, la cuidad se alegra y vive en paz.

 

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