REFLEXION: ACTUALIDAD NACIONAL...

 

 

 

Bombardeo de los programas de televisión. Competencia de los matinales por ganar adeptos y audiencia de gente que está ávida  de diversión y entretenimiento, para olvidar por un momento su condición de vida, con tanta preocupación y una sensación de tanta inseguridad. Entonces la tv fabrica entretención con realitis, programas incisivos como vértigo o primer plano, como una forma de juzgar o una entretención más inquisidora.  Suman y siguen los escándalos del gobierno, el choclo sigue desgranándose y sacando a la luz la podredumbre escondida. La malversación de dineros y acuerdos bajo la mesa saliendo a la superficie para un juicio público de la sociedad chilena. Portonazos, asaltos de extrema violencia y la justicia brilla por su ausencia. Las policías hacen su trabajo y la puerta giratoria es una realidad que se burla de los indefensos que debieran tener defensa y seguridad y no la hallan. Un sistema absolutamente injusto que no ofrece para nada resguardo. El estado no es capaz de ser un garante de cuidar la seguridad de la población, así como tampoco tiene o no está preparado para responder respecto de la delincuencia, tanto con cárceles que cuenten con capacidad de contener a la población de reos y el hacinamiento y  la delincuencia de menores. ¿Qué se hace con ellos? Las respuestas no son suficientes y no son viables. Las peleas entre los taxitas y Uber, guerra sin tregua de quienes se han tomado las calles como dueños de un monopolio, que está regulado por la ley, pero que UBER se ha infiltrado para quitarles el derecho a trabajar legalmente. Incendios en la Araucanía, violencia, inseguridad, Violencia y más violencia. ¿Qué haremos?

Cuando los estados de las naciones viven  de esta manera llenos de inseguridad y violencia, sólo nos deja en claro que el gobierno y sus leyes, sus jueces no son justos. Lo que estamos viviendo es resultado de lo que hemos dejado que nos gobierne. Nos hemos puesto una venda en los ojos y no hemos querido ver que todo lo que pasa es nuestra responsabilidad. La manga ancha en las leyes le da el favor al delincuente. Los jueces se han olvidado de qué es la justicia y para qué están ellos. Ni siquiera vemos un criterio para aplicar las leyes.

La cesantía se mantiene y las oportunidades faltan. El gobierno ofrece bonos que no son más que voladores de luces y no son solución real para las personas.

Parlamentarios y diputados ganando sumas vergonzosas en comparación a gente que gana el sueldo mínimo y menos, dependiendo de la actividad. Hay una injusticia feroz que necesita ser sanada. Nuestros sueldos son bajos y alcanza apenas para cubrir necesidades. Hay algunos proyectos para la gente con más bajos recursos, pero para la clase media ¿Qué hay?

Somos un país que se ha vuelto viejo, donde los adultos mayores abundan y para ellos no hay un sistema digno que les permita tener una calidad de vida mejor, por ejemplo entre otras cosas, hogares donde puedan estar bien cuidados que resguarde su calidad de vida y su dignidad, que sea una respuesta a tantas familias que queriendo poder cuidarlos, por trabajo no pueden atender a sus seres queridos, que requieren cuidados especiales, porque tienen enfermedades como alzheimer, demencia senil, y otras afecciones que son difíciles de manejar por gente común. Tratar con medicamentos que son carísimos y acompañar al paciente que está vulnerable y necesita ser contenido con afecto y atención.

El mal uso de los dineros para proyectos de la nación. Las utilidades que el gobierno  se ha farreado y mal invertido en cosas que realmente no son una respuesta que se mantenga en el tiempo. Que tenga una respuesta permanente, sino que es la cultura del parche, así como las inundaciones en distintos lugares y que jamás se arreglan, para que cada año pase lo mismo en distintas comunas en pasos de nivel y calles de Santiago.

Ayer en la noche la presidenta comunicó una apertura participativa a nivel país, para que la sociedad juegue al reality de cambiar la carta fundamental, aduciendo que todos debemos hacerlo en conjunto, que todos decidimos y tenemos derecho a participar como un concurso en donde todos ganamos. No será que el gobierno se encuentra o se piensa incapaz de ser una respuesta concreta para los chilenos? ¿Para qué entonces está el parlamento? ¿Para qué aquellos que nosotros mismos elegimos? ¿Democracia o negligencia? O ¿falta de creatividad o es que la capacidad de pensar cuerdamente no existe?

Y se adelanta el invierno y vamos gastando en combustible. El frio se toma las calles y la lluvia se aproxima. Mientras tanto el almuerzo está listo  y las comedias durante horas “entretienen” a las dueñas de casa, dándoles una realidad inventada que a veces supera la realidad o que se a veces se queda chica. Tragedias y engaños, adulterios y traición. Abandonos y mentiras….intrigas y manipulación. Control excesivo. Menos mal que el Sultán llega a su fin, aun cuando es una serie basada en una realidad de muchos años atrás, nos damos cuenta que no es distinto a las esferas de gobierno de hoy, y cómo se sufre con las repercusiones para aquellos que son víctimas de los que gobiernan. Parece que el único ubicado es Moisés. Escuchando y entendiendo lo que Dios quiere para una nación. Una nación que no pierde la esperanza en el cumplimiento de una promesa que no fue hecha por un hombre, sino por Dios mismo. Un Dios que aunque  no se ve está presente en todos los eventos de la vida, que aunque la gente no lo vea o no lo perciba él si está presente y dispuesto en responderte cualquiera sea tu necesidad.

Necesitamos gente que viva de otra manera. Necesitamos gente justa que nos gobierne, necesitamos un cambio, pero el cambio más sustancial es el que nosotros personalmente podamos hacer. Un cambio de adentro que parte del corazón, en que nuestra confianza no se ponga en el gobierno de turno ni en las “oportunidades de papel” porque no son duraderas. Porque no son una respuesta concreta de cambio.

Necesitamos volvernos a la justicia. Volver a una vida llena de esperanza. A creer en Dios que no niega la ayuda a quien se la pida. Un Dios que no es egoísta, sino que sabe librar del mal a quien lo invoca. ¿Por qué Dios? Y a ¿quién más iremos? Una vida verdadera con Dios procura un vivir por sobre las circunstancias, mientras otros no ven salida, hay algunos que si podemos dar fe que esto es posible. Una vida que escapa a una realidad que no es la verdadera, sino que es  una mala copia de lo que realmente debiera ser. La vida no consiste en levantarse en la mañana, ir a trabajar, y volver por la noche y dormir. La vida no es levantarse en la mañana y cocinar y hacer aseo y ver los niños y volver a dormir para continuar así al día siguiente. No es ir de carrete en carrete para olvidar la mala vida o para borrar la insatisfacción de la vida que se lleva o el vacío del alma.

Efesios 1:18  alumbrando los ojos de su entendimiento, para que sepan cuál es la esperanza a que él los ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.

Salmos 63:3  Porque mejor es tu misericordia que la vida;  Mis labios te alabarán.

 

Hay una vida verdadera escondida en Dios para los que deciden depositar su confianza en él. No es una religión más, no es un creer como quien cree en el viejito pascuero, sino es rendir la voluntad y depositar la confianza en él que es más poderoso que cualquier fuerza en el universo. Él puede más que la potencia de un gobierno y más que un arma mortal, porque la fortaleza de su persona radica en la verdad, en la misericordia y en el amor que se derrama en todo aquel que lo busca de sinceramente. Podemos vivir sin angustia, sino en esperanza, en que lo que es imposible para nosotros para él  si es posible y vivir en reposo a pesar de la desesperanza y en paz a pesar de las malas noticias. Podemos vivir por sobre el suelo. Podemos vivir en una ley mayor que es la fe y que se sustenta en el amor de él por nosotros y que por consecuencia nosotros respondemos hacia él, porque él nos amó primero.

1Pedro 1:3-9  Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia los hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos  para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes,  que son protegidos por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que ha sido revelada en estos tiempos.   En lo cual ustedes se alegran grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seamos afligidos en diversas pruebas, para que la prueba de nuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; a quien sin haberle visto, lo aman, y a quien por ahora no ven, pero creen en El, y ustedes se alegran grandemente con gozo inefable y lleno de gloria, obteniendo, como resultado de su fe, la salvación de sus almas.

 

Juan 8:12  Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

 

Nuestra esperanza no está en las cosas materiales que duran poco o son perecibles, sino que está en lo que jamás termina. Dios el creador de todo el universo, que tiene la soberanía de su voluntad en su mano, que es misericordioso y lleno de amor, compasivo y que escucha el clamor.

Quiero decirte que no tienes que seguir viviendo sumido en la tristeza o en desesperanza. Solo en Dios podemos vivir en paz y en una actitud de gozo constante, por sobre las circunstancias porque Dios no defrauda, sino que es fiel para darnos más allá de lo que pedimos y aún pensamos.

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