COLUMNA DE OPINION: LA CIUDAD LLENA DE NIÑOS...

 

 

 

 

Escuché: “Yo he abortado cinco veces…” hablando una mujer en una conferencia de prensa en relación a la legalización del aborto terapéutico que apareció en la señal abierta de televisión, y luego remató diciendo “me siento súper bien, no he tenido ninguna complicación…” y para la impresión de muchos lo mencionó con una perturbante naturalidad como quien refiere orgullosamente que se hizo una limpieza facial o que fue a la peluquería. Lo mismo ocurre en el ámbito profesional de la salud, donde en la cruda realidad y dada las experiencias personales vividas he podido encontrarme de frente a situaciones donde aquellos que han jurado y prometido hacer de su oficio una labor abnegada de mejora para la salud de los otros, se van corrompiendo y domesticando con ideas que practican finalmente el asesinato disfrazado de terapia.

Mirando solo por un momento la situación eventual de que se legalizara el aborto se daría rienda suelta a la acción y conciencia misma de que éste mismo es algo “normado”, algo “moralmente correcto”, una intervención “aceptable y benéfica” y con lo anterior se abalanzarían una ola de protocolos para intervenciones quirúrgicas, investigaciones clínicas, creación de nuevas técnicas procedimentales, fármacos y aparatajes, etc… Se cultivaría una ciencia oscura, similar a la que levantó Hitler en los campos de tortura y exterminio donde se asesinaban hombres, niños y mujeres de todas las edades mediante experimentos científicos, catalogados hoy de Lesa Humanidad. La Bio-ética que para estos casos alcanzaría suficientemente para decidir qué es lo “bueno de lo malo” también se tiñe de oscuridad e inclina la balanza hacia donde solo ésta logra llegar a ver (a pesar de lo anterior, respeto mucho a los que trabajan en los campos de la Bioética y en sus comisiones clínicas.)

 
Ante la hipotética situación de que el aborto se legalizara: ¿Cuál sería la percepción de un equipo de salud, y su postura ante el efectuar o no un aborto?¿Cómo será el actuar y opinión del mismo personal de salud en los próximos cinco, diez o veinte años al acostumbrarse a esa “intervención terapéutica”?.

Lo cierto es, que todos aquellos que hemos trabajado en el ámbito de salud hemos desarrollado con el tiempo un “estomago” para ir soportando algunas escenas desagradables, repulsivas o que podrían generar un trauma por lo fuerte e impactante. Hoy hablar de aborto está en el tapete, el personal de salud segregado en un a favor, en contra, no sé, depende… pero como sucede con la flexibilidad y normalización de situaciones, esto “repulsivo e inmoral” que se plantea sobre el aborto podría llegar a  ser considerado algo “Obvio, una decisión… un derecho respetable de la mujer sobre su cuerpo” (como mencionó una enfermera de intercambio que conocí del País Vasco), dejando de lado no solo la sensibilidad de las masas, si no incluyendo además a quienes practican y poseen el conocimiento para realizar tales maniobras.

Es evidente que los proyectos de ley del aborto están diseñados para ir adaptando la mentalidad de la población a una conciencia que sea flexible para matar al niño en gestación; no siendo finalmente éste la solución o remedio al problema principal que llevó a la mujer a cuestionarse sobre el aborto. Estos “proyectos de leyes” son solo la antesala de otros proyectos más despiadados que fomentan crímenes tan cruentos y brutales que merman las generaciones, ¡Que llegan a modificar los perfiles y características demográficas de la población como sucede en Europa!.. Hoy en España, tan solo en cuatro días mueren (se asesinan) mediante el aborto a más niños que el número de personas que mueren en accidentes de tránsito en todo un año.  Y según los informes, entre 1985 y el años 2013 el número de abortos voluntarios practicados en España asciende a un total de 1.914.446 personas. (Informe “El aborto en España entre1985-2013”. Instituto de Política Familiar de España).

¿Qué cosas tienen tan cauterizadas las conciencias, la moral, la forma de pensar o como le acomode a usted llamarlo, el permitir que en nombre de una ideología, o de una enfermedad, o de una violación, o de la situación económica, o del color de piel… a sangre fría… correcta o moralmente pueda… atreverse a destruir un ser… que es más inocente que usted y que yo?

¿Cuál sería la causa u origen de las situaciones?.. Por favor pese cada pregunta: ¿Será realmente el aborto la solución a las malformaciones del Zika?... ¿Será el aborto el que ayudará a seguir adelante a una mujer que lamentablemente fue ultrajada y que quedó embarazada?... ¿Será acaso el aborto el que te permitirá salir de la pobreza o el huir de una enfermedad que no se esperaba?... ¿Será el aborto legalizado lo que quite finalmente el hambre del feminismo?...  El aborto sería entonces comparable a un fármaco; una acción (quirúrgica) que trataría de arreglar y remediar “algo”, pero lamentablemente no acabaría la causa y origen de la enfermedad, poseería efectos secundarios muy dañinos y reacciones adversas. Por más que tomes un analgésico para quitar el dolor, eso no significa que se estará curando lo que causó la herida, lo mismo con el Aborto.

La conciencia del aborto, del matar “sin matar”, ha sido introducida por años en las poblaciones modificando las sociedades. La conciencia del Vivir, entendiendo el valor de las generaciones debe mantenerse a flote y brillar por sobre la falsa luz del aborto, que en vez de proponer soluciones, trae consigo más muerte, maldición y conflicto a las mujeres, familias y la sociedad.

 

El grafico del informe mencionado muestra el ascenso del número de niños abortados desde 1985, donde se legalizó el aborto con las similares 3 causales propuestas en Chile. El aborto es considerado en España, la segunda causa de muerte principal de la población general después de las muertes por infarto al corazón y cerebro (enfermedades cardiovasculares)

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