REFLEXION: EL MARAVILLOSO DISEÑO DE LA MUJER...

 

 

Lo primero que debemos saber es que Dios es un Dios de propósitos y de diseños. Todo lo que El hace, tiene una función, una tarea específica, de acuerdo al propósito. Cuando Dios hizo a la mujer, la diseñó con todas las características y la naturaleza para la cual fue hecha. Descubrir estos diseños en la mujer, es vital, porque si no se conocen, se mal usan los propósitos, se mal entienden y finalmente todo el potencial y lo que ella es, se pierde.

 Satanás se ha encargado de que la verdadera naturaleza y los diseños preciosos de la mujer, sean escondidos, pisoteados, denigrados, torcidos. Lo ha hecho desde el principio de la creación y lo sigue haciendo hasta el día de hoy, porque él  teme a una mujer empoderada en su propósito. El  conoce todos los atributos, las capacidades, habilidades, talentos y dones con el cual el Padre nos ha capacitado para cumplir nuestros propósitos. Sabe que nosotras fuimos creadas para ser el complemento perfecto del hombre y ayudarlo en su tarea de Gobierno. También tiene el conocimiento que somos dadoras de vida y que nuestra  responsabilidad es traer hijos al mundo y guiarlos por los caminos del Señor para que el Reino de Dios se expanda por toda la tierra. En nuestro ser se gestan las vidas de Grandes hombre y Grandes mujeres.

Hombres y mujeres son engendrados y dados a la vida, para que generación tras generación el nombre del Único y Verdadero Dios sea Alabado y Adorado en toda la tierra. Es por ello que el enemigo de nuestras vidas, se levanta tan ferozmente en contra de la mujer, en contra de lo que ella es, para que no cumpla su propósito. Es cosa de observar la realidad de la mujer y notar de cuantas maneras y artimañas se ha valido: enfermedades, depresión, baja autoestima, soledad, denigración, explotación, abuso, etc. 

Dios ha enviado a nuestro Salvador Jesús, para reconciliar todas las cosas en El y para volverlas al diseño original. Jesús es quien vino a deshacer todas las obras del enemigo. (1° de Juan 3:8)

 

La mujer como dadora de vida:

Cuando Dios creó a la mujer para que pudiera tener un bebé en su vientre hasta su término y poder parirlo, El le dio capacidades extraordinarias. La función de dominio de la mujer es que ella fue hecha para concebir, desarrollar y dar nueva vida o incubar lo que ella recibe dentro de ella misma.

Génesis (3:20) a la mujer le fue dada la habilidad de recibir la semilla del hombre y de reproducir su misma especie. Es una responsabilidad muy poderosa que le entregó a la mujer.

La mujer es una incubadora por naturaleza, porque refleja su inclinación a desarrollar y dar nueva vida a las cosas. Dios la diseñó con un vientre físico, pero también emocional, mental y de instinto  y un vientre  espiritual.

La mujer no solo es capaz de recibir, sino de transformar aquello que ha recibido de una forma asombrosa. Siempre va a tomar lo que le han dado y lo va a multiplicar. Ella ha sido dotada de muchas habilidades creativas que pueden ayudar a sus seres amados, a ella misma y al mundo.

Una mujer fue hecha para dar vida, cuando ella entra en una habitación, cambia el ambiente de ese lugar. Ella le da vida a cualquier lugar. Es por ello que el esposo puede darle una casa, pero ella lo convierte en un hermoso hogar.

 

La Mujer como Reflectora:

La mujer fue hecha de la esencia del hombre para poder recibir el amor del hombre y reflejar su naturaleza.

Fueron hechas para ser objeto de amor del hombre y para reflejar el amor que él le da. Por lo tanto el  amor es el combustible que la mujer necesita para funcionar adecuadamente. (Efesios 5:25)

La mujer necesita tener un amor expresado a través de afecto, por medio de palabras, gestos, detalles. Etc.

Una mujer debe ser amada tal y como Cristo amó a la Iglesia, como nos enseña  Efesios 5:26-27. La función de la mujer como reflectora del amor y la naturaleza del hombre, puede revelar poderosamente el gran amor que Dios tiene por la humanidad. Ella puede mostrar a su familia, comunidad y al mundo entero lo que significa ser amada por Dios y lo que significa llevar la imagen del Creador. Puede ser testigo del gozo y la sanidad que uno puede recibir a través de su amor.

La Mujer como Mejoradora:

El 1º propósito de la mujer como mejoradora, es el ser una compañera para el hombre, de tal manera que él no esté solo. (Génesis 2:18) Dios nos hizo para que el hombre pudiera tener a alguien a quien dar, compartir su visión, que llegara a ser parte de su vida. El dar compañía, ayudar y aún guiar a alguien, es el sentido de ser la compañera del hombre. La mujer fue creada para el bien del hombre. Cuando algo está hecho para algo especial, contiene exactamente lo que la otra parte necesita. Ella comparte la visión, anima al hombre a lo largo del trayecto y ayuda a alcanzarlo. Ella está hecha para bendecir, para apoyar y honrar al hombre.  Fueron creadas para permanecer en una posición de ayuda y de apoyo de la visión del hombre, para que el hombre cumpla el plan de Dios para su vida.

Una mujer se adapta a la fuente de donde vino, que es el hombre, y absorbe su nutrición de él.  Por lo tanto ella se convierte en todo lo que la alimenta, por ello es vital que el hombre la ame como ella necesita ser amada y la nutra de su amor, como Cristo hace con su Iglesia.

Vamos a mencionar  además que la mujer tiene necesidades, las cuales el hombre está llamado a suplir. Lo hermoso de esto, es que al estar el hombre supliendo las necesidades  de ella, ella estará supliendo las necesidades de él, llevándolos a una relación matrimonial plena y feliz.

Necesidades  primordiales de la mujer son:

Amor: amar significa apreciar, cuidar y mostrar afecto.

Conversación: el esposo debería hablar con ella a nivel de sentimientos y no de conocimientos, ella necesita ser escuchada.

Afecto: significa mostrar el amor constantemente en pequeños detalles (tarjetitas, mensajes, flores, etc.)

 

 

Génesis 2:18-25, nos habla de los diseños de la mujer, la razón de porque Dios vio que no era bueno que el hombre estuviera solo y creó ayuda idónea para él, es decir a la mujer. Veamos entonces a través de la Palabra de Dios:

“y dijo Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese  como las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para el. Entonces Jehová  Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada varona, porque del varón fue tomada. Por lo tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban”

Debido al propósito, fueron creadas diferentes al hombre, pero para ser un complemento, la ayuda idónea. Aunque  son diferentes, Dios colocó el mismo espíritu tanto en el hombre como en la mujer.  Por medio de su espíritu, se logra tener comunión con nuestro Creador y Padre Celestial.

La mujer es idea de Dios, la diseñó y la construyó en amor y con cuidado particular. Ella fue diseñada para recibir su amor.  Esto hace que seamos propiedad de Dios.

De una costilla de Adán fue sacada la mujer y fue llevada al hombre, quien estaba maravillado porque ahora había alguien como él, para ayudarle en su tarea en el huerto del Edén, alguien a quien pudiera amar, con quien pudiera cumplir su visión y compartir todas las cosas.

Este es el diseño de Dios para la mujer. Jesús en su plan de redención, pensó en la mujer, no se olvidó de nosotras, al contrario, nos devolvió al plan original, dándonos amor, dignidad, cuidado, protección.

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. 1° de Pedro 3:7.

 

¡¡Mujer, te aliento a que encuentres en Dios tu verdadera naturaleza, tus propósitos. Esto le dará sentido, dirección y valor a tu vida!!

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