LA ECONOMIA EN CHILE: UNA GRIETA EN LA PARED A PUNTO DE DERRUMBARSE...

 

 

Hace algún tiempo, estaba en una conferencia fuera de Chile, había terminado de ministrar y la gente estaba por los pasillos del salón conversando mientras nos retirábamos, entonces se me acerco una persona y me dijo “que poderoso es lo que Dios está haciendo en Chile, como su economía ha prosperado”, esa afirmación estaba sin duda basada en los periódicos que han mostrado el crecimiento económico de Chile de los últimos cinco años, pero no muestran la distribución de estos ingresos, para que no se vea la grieta profunda, que amenaza la pared económica, en la que la nación se soporta.

 

Después de recorrer la nación chilena junto a varios hermanos, orando e intercediendo, el primer efecto rebote de dicha acción, ha sido el anunciado y ahora en proceso receso económico chileno, no solo esto, sino además el cambio cada vez mas acentuado, de percepción del chileno que se creía viviendo en un paraíso de prosperidad, pero que al mirar a otras direcciones y naciones, se ha sorprendido de notarse totalmente estafado por un sistema económico lleno de injusticia y robo, por fin nosotros podíamos producir un efecto en pilares fundamentales de la nación, solo con una oración especifica y posicionada, sin embargo la tarea es mas ardua

 

En la década de los 70 y 80, el gobierno estaba tan apresurado por salir de la crisis económica y el desabastecimiento, que vendió sus recursos al mejor postor y promulgo el “evangelio de Milton Friedman” (famoso economista defensor del libre mercado) con total radicalidad, e invento la ilusión de la “clase media”, como una clase superior a la pobreza, por que podía adquirir mercancías, se ideo esta clase  en base a la capacidad de adquirir “bienes de consumo”, es decir, mercancías producidas para satisfacer una necesidad de la sociedad, que muchas veces fueron inventadas para producir más “bienes de consumo”.

 

Es el claro ejemplo del científico loco que crea y esparce un virus, para luego hacerse millonario vendiendo la cura, y nosotros fuimos infectados en aquella enfermedad de “supuestas necesidades”, sin entender que Dios esperaba que fuésemos inmunes a esta sed de consumo.

No tuvimos visión de futuro ni preocupación por las generaciones venideras, solo asumimos que esa avalancha de artículos traídos del exterior a bajo precio, podía ser sin duda una “señal del cielo”, nadie se sentó a leer, estudiar y preguntar al Señor por estos cambios y la nación hecho las bases de una sociedad basada en la competencia mercantil, en la “necesidad” del consumidor y dependiente de una economía extractiva (minería, tala de árboles, explotación de materias primas).

 

Se nos dijo que el mayor logro de esta ingeniería social, seria el aumento de la clase media, que muchos pobres pasarían a ser parte ahora de otra “clase”, llamada “clase media”, sin embargo los datos indican que 2 de cada 3 hogares chilenos viven con menos de 600.000 pesos (1.200 dólares) al mes, lo que implica que para sobrevivir en una sociedad donde todo es un “bien de consumo”, deben endeudarse para mantener una vida medianamente digna, eso incluye deudas mensuales al comprar lo que debes comer, deudas con el pago de luz, agua, (cosas que en otras naciones de América son bienes de muy bajo costo) arriendo de casa o hipoteca, salud y educación, todo esto a precios muy elevados que hacen de los 600.000 pesos un broma de mal gusto.

 

Entonces tenemos en Chile una sociedad  cuyo 75% esta endeudado,   hasta tres veces más de lo que posee como ingreso, sin ninguna capacidad de ahorro, de inversión o libertad financiera, que no puede vencer la desigualdad, ¿Cómo podrá alguien responder a un llamado de Dios con deudas bancarias, donde cada mes es un desafío por vivir?.

 

Somos de los pocos países del mundo, donde los jóvenes de 25 años ya tienen deudas con casas comerciales, y lo peor es que todo esto es visto por la iglesia como normal, como bendición o respuesta del cielo, por que mide su prosperidad en “bienes de consumo”, mercancías que pierden su valor con el tiempo, y que les distraen de lo eterno.

 

Mientras tengamos estos índices de endeudamiento en Chile, la “clase media” seguirá siendo una ilusión absurda, una mentira que oculta el encarcelamiento y la esclavitud, donde el pobre se vistió de mercancías a costa de vender su vida por varios años, una mentira que debemos confrontar, por que como en los días del profeta Isaías, este sistema social basado en las mercancías, es una grieta en la pared que amenaza ruina, que se extiende en una muralla elevada, cuya caída vendrá súbita y repentinamente.

 

“Por eso su iniquidad (maldad) se alzará frente a ustedes como un muro alto y agrietado, a punto de derrumbarse: ¡de repente, en un instante, se desplomará! (Isaías 30:13).

 

La solución primera es el arrepentimiento, un cambio de mentalidad, un encuentro con Dios en lo profundo de nuestro corazón, un despertar doloroso a la realidad en que estamos, abrir los ojos y ver los barrotes que nos detienen.

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