REFLEXION: LA EDUCACION Y LAS PALABRAS

24/10/2014

Por Paulina Chávez

Profesora de Matemáticas

 

Las palabras crean una imagen en la mente, por ejemplo, si yo le digo elefante, que es lo primero que ve en su mente, ¡claro! ¡un elefante¡. Y  si le digo una mesa, se imaginará una mesa, independiente de su forma, cuadrada redonda, de vidrio, madera. Con este simple ejemplo las palabras construyeron una imagen en su mente. Es así como funciona nuestro cerebro a partir de una voz.

La voz son ondas transmitiéndose en una frecuencia, esas ondas se van propagando y vibrando, estas a su vez son átomos, esas partículas pequeñas de las que estamos formados.

La voz aunque no la vemos es visible en lo microscópico, es más, es visible en nuestro cerebro porque crea imágenes y es visible en el mundo espiritual porque nos va modelando.

Jesús les dice a sus discípulos las palabras que yo les he hablado son espíritu y vida. (Juan 6:63)

Hoy en día poder determinar porque un niño es más capaz que otro en determinadas actividades, tiene que ver con la voz que está escuchando, la voz que lo está educando y formando.

La voz tiene un poder de formar o deformar a una persona, incluso hay estudios de que una plata si le hablan crece más fuerte, o el agua cambia su estructura molecular su forma al hablarle.

Imagínese una persona, al recibir palabras, constantes, que van determinando, quienes son, que deben hacer, y como ser.

Esta voz parte desde que está en formación, desde que está en la guatita de la madre, hay una voz que él bebe escucha, se dice que un bebe reconoce a su madre no por la vista, sino por la voz, esa voz que escucho nueve meses.

Todos hemos tenido alguien con quien nos formamos, nuestros padres, abuelos, incluso en la escuela, ¿Recuerdas algo que te dijeron desde pequeño que aún repercute?.

Yo recuerdo que mis padres desde pequeña me decían que era desordenada, desordenada, y a pesar de que intento ser ordenada, es difícil, porque incluso he llegado a creer que lo soy. Dios me ha dicho que el desorden es caos y no es parte de su diseño, si yo soy de Dios no es mi diseño, es una mentira, que debo desarraigar, creyendo en la verdad, la verdad es lo que dice Dios que soy.

La voz genera convicción, creer en algo. Sea esto bueno o malo, me potencie o no,  genera creer.

La biblia dice que la fe vienen por el oír, y oír la palabra de Dios. La palabra de Dios es la voz de Dios. (Romanos 10:17)

El oír genera fe, la fe es como un motor que moviliza a la acción. A determinarme a creer. 

Muchas veces los padres o algún profesor les dicen a sus estudiantes que son capaces que lo van a lograr, que creen en ellos, que ellos son buenos y capaces. Como resultado de ello, la realidad que se genera son niños capaces de hacer lo que se proponen. ¿Ha visto a esos niños? Que dicen yo puedo, y lo logran, no dejan que el miedo los paralice.

Sin embargo hay otros casos en donde no. Los padres llenan de inseguridades  a los niños, tú no puedes, no lo vas a lograr, no seas leso, tonto, desordenado, etc.

O los profesores transmiten sus  frustraciones a los estudiantes, no lograras, no eres capaz, ustedes no son como el otro curso, son unos desordenados.

Estas palabras también crean una realidad en los niños, que dista de lo que en verdad son, esa voz va generando una imagen falsa, comienzan a comportarse como tontos, viven incapaces de lograr lo que se proponen, pero es algo falso, que una voz falsa generó, una voz de mentira.

Que distinto seria que la educación cambiara desde la forma que hablamos, si pensáramos más lo que le decimos al otro, como construimos la realidad, por ejemplo decir, te estas comportando de forma desordenada, se refiere a un tiempo, en ese momento es desordenado, pero no significa que su ser sea desordenado.

La forma en que hablamos depende mucho a quien escuchamos, y cómo permitimos que esa voz nos construya, esa voz debe ser la verdad, debe decir la verdad de quienes somos.

Jesús es la Verdad,( juan 14:6) en él está todo lo que somos, en todas las áreas.

La voz, genera creer en algo, y ese creer lleva a ser lo que creo que soy, lo que creo que puedo hacer, alcanzar y vivir.

Es por eso, que es muy importante cómo educamos, cuando un padre educa, o un profesor dicta su clase, palabras salen de sus boca, es una voz hablando, lo que decimos tiene repercusiones eternas,  que imagen formamos en otros y nosotros mismos.

Por otra parte nuestro oído es un órgano que Dios nos dio para escuchar, para decidir que escuchar, para procesar esa voz que viene del exterior.

Dios dice en la biblia, Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón, Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo. (Proverbios 4:20-22)

Que la voz de Dios, el dabar, que es la palabra creadora, sea la que nos forme y nos haga ser como él nos hizo. Así cómo en el principio cuando fuimos creados, “Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos. (Salmos 139:16)”

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