UNA RESPUESTA A LA HOMOSEXUALIDAD (PARTE 2)

17/05/2014

Por Simón Aquino

 

Entendiendo el alma:

Mucho se ha dicho del alma, creo que he leído varios libros en que se muestra el alma como el lugar donde se establece la voluntad, las emociones y la mente, y eso es correcto, mas quisiera ampliar un poco la concepción que tenemos del alma para entender el impacto de la homosexualidad sobre esta.

 

Génesis 2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

 

La traducción de los judíos mesiánicos es un poco más detallista en el lenguaje que Moisés usó al escribir.

 

Génesis 2:7 Entonces YAHWEH Elohim formó al hombre [Hebreo: adam] del polvo de la tierra [Hebreo: admah] y sopló sobre su rostro el aliento de vida, y el hombre se convirtió en un alma viviente.

 

Cuando Dios sopló sobre el cuerpo inerte de barro de Adán, este cuerpo se llenó de espíritu. Este espíritu venía de la eternidad, puesto que fue soplado desde el interior del Dios eterno. Esta unión entre el espíritu eterno y el cuerpo de barro provocó la formación del alma.

 

El alma es como una bisagra entre el espíritu y el cuerpo, tiene componentes abstractos y componentes físicos, me refiero a que está ligada profundamente al funcionamiento del cuerpo y es impactada por este. De la misma forma está ligada al espíritu eterno y este puede influenciarla cuando es vivificada por el Espíritu Santo.

 

El alma es la sección del ser humano donde el mundo exterior es ordenado y permite que el hombre funcione sin entrar en un caos por causa de la cantidad de estímulos que recibe a cada segundo desde el exterior.

 

Por ejemplo, ahora mismo mientras escribo está sonando la adoración de los parlantes, el ruido de la calle, a la vez que mis ojos están mirando la computadora y mi mente está trabajando para ordenar los pensamientos que quiero poner en las líneas próximas. Toda esta información se ordena en el alma, no en el cerebro, el cerebro es solo el componente físico de mi alma. Si bien están conectados y ligados para funcionar, de nada me serviría un cerebro sano si mi alma está fragmentada, pues terminaría enfermando mi cuerpo. Esto es a lo que los médicos denominan “enfermedades psicosomáticas”, es decir que la situación del alma (psique o psico) está trayendo síntomas al cuerpo.

 

El cuerpo y el alma están ligados profundamente, ya que el alma debe ordenar lo que el cuerpo percibe y darle razón de ser para mantener el orden sano del hombre.

 

Cuando el hombre es engendrado, Dios sopla aliento de vida. En el momento de la fecundación, ese aliento forma el alma en este ser humano.  Es como una pizarra en blanco que va escribiendo en ella según los estímulos que reciba del exterior.

 

El alma y la sexualidad:

Cada situación que vamos viviendo es escrita en el alma. Los traumas a veces se esconden en ella como un mecanismo de defensa, pero todo lo que vivimos se guarda en el alma; no de la manera literal, sino como el hombre lo interpretó al recibirlo.

 

Esta bodega de recuerdos va guardando información y ordenándola; haciéndola parte de la personalidad del ser humano; mezclando en cada situación que almacena, sus emociones, mentalidad y voluntad. Su objetivo es buscar un orden interior que explique los estímulos que recibe del mundo exterior.

 

Génesis 1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

 

Al crear al ser humano, Dios define en ellos la sexualidad. Esto es más que un simple detalle, esto tiene que ver con el propósito que Dios les dio como almas vivientes y como representantes del reino de Dios.

 

Él definió dos maneras de funcionamiento sexual, hombre y mujer. No solo es una función del cuerpo, sino que el alma está diseñada en cada uno de ellos para funcionar de esta manera. De la misma forma el espíritu está predeterminado según el diseño de cada ser humano y este incluye su género y sexualidad. Usted dirá ¡¡pero los ángeles son espíritu y no tienen sexo!!, Esa afirmación debe ser revisada a la luz de la palabra de Dios, y por lo menos si vamos a afirmar aquello debemos responder al relato del nacimiento de gigantes antes del diluvio citado en Génesis (no lo haré yo porque no es el tema ahora) y a los informes de hermanos que participaron de sectas de alto nivel. Pero si quisiéramos creer que los ángeles son asexuados, una cosa es segura, los espíritus tienen género, masculino o femenino.

 

Cada vez que hablamos de cómo Dios determina cada ser humano con un propósito, normalmente ocupamos el llamado de Jeremías como un versículo literal de esta verdad. Estas palabras hablan de cómo Dios determinó el propósito de Jeremías cuando este aún no nacía, es decir cuando era un espíritu en el corazón de Dios aún no soplado.

 

Jeremías 1:5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta (nabi) a las naciones.

 

Aquí se expresa claramente que Dios lo designó como “profeta”. En el hebreo original es “Nabi”, esto hacía distinción de género, ya que a las mujeres se les designa “profetisa”, que  en el hebreo es “Nebiya” por sus características femeninas.

 

Jueces 4:4 

Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa (nebiya), mujer de Lapidot;

 

Por lo tanto, antes de que físicamente Jeremías fuera formado, su propósito tenía un género establecido por Dios, el género masculino. Por diseño eterno su sexualidad sería masculina, lo que nos muestra que su espíritu y por lo tanto, su alma estaban diseñados para funcionar de manera masculina.

 

La sexualidad es mucho más que un asunto reproductivo, tiene que ver con un propósito y una función en la creación como gobernadores. La sexualidad es la manera funcional de operar del alma y del cuerpo y aún del espíritu que Dios puso en cada uno de nosotros.

 

La caída del alma:

La caída del hombre no solo trajo muerte al espíritu y la pérdida de la imagen de Dios y del reino; también el alma sufrió el impacto, ya que cada niño que nace en pecado, nace con su espíritu inactivo, lo que limita su entendimiento del propósito de Dios con él; porque el espíritu, que tiene como función conectarnos a la eternidad, ahora está ciego, sordo e inmóvil como para ayudarnos a entender lo que fuimos diseñados a ser.

 

Si a esto le agregamos un continuo ataque desde el exterior al alma, entonces tendremos una persona totalmente desorbitada de la realidad de su propósito;  y este propósito no solo tiene que ver con un ministerio específico, sino que parte por establecer de manera sana la sexualidad y el género en el que fuimos creados.

 

Este es un detalle que no podemos desatender, no se trata solo de hacer talleres de sexualidad y nada más, debemos poner este tema en la profundidad que amerita, si una persona no tiene claridad entre su sexualidad y su género, entonces tenemos la manera más fácil de destruir el propósito de Dios en alguien. La sexualidad que no ha sido sanada es una bomba de tiempo, se necesita darle al alma la forma que perdió y conectar su función física con la manera en que esa alma percibe el mundo.

 

El alma no solo cayó y fue excluida de la gloria de Dios cuando Adán comió del fruto prohibido; esa misma alma que nace en pecado, con inclinaciones al mal, con iniquidades comunitarias y generacionales, puede seguir su escala descendente, puede seguir destruyéndose, fraccionándose y deformándose aún más, esto a través de la experiencia, para generar un concepto errado de sí mismo. Por lo tanto, el diablo buscará traer experiencias que deformen la función sexual y el diseño de género de una persona a través de experiencias que le desvíen de la realidad.

 

Cada experiencia homosexual está basada en la inmoralidad, va contra la naturaleza de género, y es un golpe al alma; esta se llena de caos y se fracciona porque no logra integrar esa experiencia con lo que el cuerpo es y está mostrándole. De esta manera, el alma busca darle una explicación a la situación que traiga orden y es aquí donde las ideologías entran a terminar de deformar el alma, desde la mente hasta llenar las emociones, porque estas ideologías justifican el comportamiento antinatural y refuerzan la experiencia mostrándola como natural.

 

El problema es que el cuerpo seguirá hablándole al alma cada vez que este se mire al espejo, y en cada segundo de su vida. Es imposible integrar un género distinto al alma de lo que el cuerpo es, porque el alma y el cuerpo funcionan ligados de manera profunda, nunca yo he visto una sanidad del alma genuina que no afecte de alguna manera en el cuerpo y viceversa.

Esta falta de integración alma/cuerpo traerá un fraccionamiento cada vez mayor del alma que se ha desviado completamente de su función, fraccionando sus emociones, mente y voluntad, con rechazo, depresiones, rebeldía, etc.

 

Esta segmentación no es simplemente algo abstracto, ya que se traduce en la personalidad, toca todas las funciones del ser humano, cada área de su vida; sus relaciones afectivas cambian; sus proyecciones de vida cambian; su seguridad del futuro cambia; y lo que es peor, cuando cree estar “asumiendo” su homosexualidad, lo que en verdad ocurre es que la voz de su conciencia, desde su espíritu, está siendo apagada en él.

 

El poder de la experiencia:

No solo existen Homosexuales como los que se ven en la televisión o en las calles de los suburbios de las ciudades. La homosexualidad es aún más profunda de lo que queremos ver, es un espíritu que está golpeando naciones y ciudades, y se manifiesta en algunos más que en otros.

Hay diferentes tipos de homosexualidad, la que es “ejecutada” constantemente (la más conocida) y la eventual, que no es menos dañina.

 

Según el grado de experiencia, es el grado de homosexualidad. La experiencia va reforzando una conducta en el alma, sea cual sea esta conducta, se refuerza con la experiencia; como una atadura, o una cuerda que va enrollándose cada vez más, con cada experiencia que el alma recibe desde el cuerpo.

 

Esta experiencia también genera imágenes que quedan plasmadas en el alma y que después van remetiéndose como un “flash” en la imaginación, pensamientos esporádicos que salen a luz en momentos inadecuados, pero como están en el alma a causa de las experiencias, entonces vuelven al consciente una y otra vez.

 

Esas imágenes “ministran” al alma y la inclinan cada vez al pecado que se está recordando o al trauma específico que aparece en las imágenes. El alma es una parte compleja del hombre, Dios la ideó para mantener orden interior, pero como el hombre cayó de la gloria, entonces el alma intenta mantener el orden de manera torcida; no tiene la fortaleza de un espíritu vivo y conectado a la eternidad que le colabore para ordenar los estímulos del exterior.

 

Por esta razón encontramos que la homosexualidad tiene tanto impacto en el alma de las personas, porque está ligada a la experiencia o a la ideología de una nación.

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