DECISIONES: MARCANDO NUESTRO DESTINO

16/05/2014

Por Nadia Fernández M.

 

Hace poco escuché en la TV, que en promedio 90% las personas decidimos algo en piloto automático y el resto si es que…nos sentamos a pensar qué hacer. En este trance de decidir qué hacer, normalmente consideramos qué es lo mejor para uno mismo, para la familia, el entorno más cercano y algún margen de error que nos pudiera afectar. Siempre también buscando que la situación nos sea favorable de algún modo. 

 

Si bien es cierto, que las decisiones son inherentes a cada persona, no todos decidimos acertadamente y con sabiduría. Generalmente nuestras decisiones se basan en emociones, sean estas rabia, dolor, felicidad, y/o una que otra urgencia. Mucho de lo trascendental en nuestra vida se determinará por la disposición y la capacidad que nos tomemos para tomar una alternativa correcta, que traiga beneficios y sea durable en el tiempo. Cuando las emociones nos comandan, pensamos rápidamente con el corazón, y lo más probable es que el resultado de eso, no sea todo lo bueno que quisiéramos que fuera. Las emociones están a flor de piel, por lo tanto peligrosas, ya que los sentidos tienden a nublarse a veces, dependiendo de lo que nos esté aconteciendo.

 

Las cosas cotidianas como decía antes, que son casi como funcionar en piloto automático, entre ellas qué me pongo, qué hago de almuerzo, tal día tengo que pagar una o más cuentas, lavar la ropa, el aseo y qué me puedo comprar, etc.…todo eso son situaciones triviales y que a corto plazo se resuelven, decisiones que probablemente no afecten el entorno y no nos causen daño. Pero las decisiones más contundentes, a mediano o largo plazo que abarcan áreas de nuestra vida que no podemos sostener, o se nos escapan de las manos, que nos mueven el piso, que requieren de una alternativa mayor, son generalmente situaciones que definirán algo, que marcarán algo en nuestras vidas, y dependiendo de eso se generarán otras situaciones. 

 

Bueno, tú debes estar pensando “¡y para qué todo este preámbulo si yo ya sé eso!”, pero ¿has considerado que la forma en que tú vives podría ser mejor aún, si sólo decidieras considerar otra alternativa?. Te explico…no tengo que ir muy lejos para darte ejemplos. Voy a tomar uno que en la TV cada cierto tiempo aparece, una familia que sufre la acción de un llamado fenómeno paranormal, que produce incendios en diferentes lugares de la casa, tanto así, que a todo lo que se ha recurrido no tiene una respuesta satisfactoria. Algunos intentan hacer casi un exorcismo, bendecir el lugar, buscan chamanes, médiums, curas y algún pastor evangélico con buena intensión. En otras ocasiones, vemos gente con enfermedades terribles, niños sufriendo y los padres hacen esfuerzos sobrehumanos para conseguir ayuda del gobierno o alguna institución que se apiade de ellos en el mejor de los casos. Ahora con los embarazos complicados y abortos terapéuticos, la solución es hacer un raspaje y sería…y así podemos seguir añadiendo ejemplos de decisiones complejas y muy simples.

 

Quiero llamar tu atención. Porque el ser humano se ha acostumbrado a decidir por las suyas y en eso falla de continuo, creyendo que mientras le parezca que está bien, no habrá una consecuencia negativa, y que mientras los errores se puedan salvar, todo está bien. Nada más humano que eso, nada más egoísta que eso, nada más alejado de la sabiduría que viene de Dios. Es la tendencia, que la gente trate de resolver sus cosas en forma independiente, bajo su propio prisma, bajo su manera de ver las cosas. Es interesante que cuando las cosas no resultan como uno espera, en un acto desesperado, entonces se busque a Dios, o a algo que sea más poderoso que uno mismo y que tenga la capacidad de resolver lo que yo no puedo.

 

La Biblia dice: “en la lengua está el poder de la vida y de la muerte” (Proverbios 18:21), “te he puesto delante de la vida y la muerte…escoge pues la vida.” (Deuteronómio 30:19)…esto quiere decir que de la manera que hablamos y que creemos lo que hablamos, de esa manera ocurrirán las cosas, porque en las palabras hay un poder creativo, para construir o para destruir, para dar vida o muerte. Muerte y vida están en poder de la lengua, Y los que la aman comerán su fruto. 

 

El pueblo de Israel de continuo iba tras sus propias formas de vivir, alejándose de los principios de Dios, invalidando la intención de Dios que quería provocar que vivieran asegurada y quietamente, pues Dios había provisto leyes y principios que regulaban su vida. Lo que ellos no entendieron, era que la ley de Dios apuntaba a la intención del corazón, y no sólo a un NO puedes. El antiguo pacto nos habla de leyes que benefician por causa de la obediencia, y otras que por la desobediencia tendrán una sanción, igual que en nuestros días, sólo que las leyes que consideramos con algún tipo de seriedad, son las leyes civiles, porque son tangibles y penables. 

El principio de la sabiduría está en la obediencia a Dios. El principio de la sabiduría es aborrecer el mal, aborrecer lo que Dios aborrece.  

 

Salmo 111:10  El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Buen entendimiento tienen cuantos ponen aquéllos por obra: Su alabanza permanece para siempre.

 

El hombre ha hecho un gran esfuerzo por caminar independiente de Dios, y esto le ha traído consecuencias desastrosas. No me refiero a ser religioso o a profesar una religión o una creencia cualquiera. Es distinto conocer a Dios y caminar con él, que tener una vaga idea de quién es él. Es distinto creer con fe y decidir bajo sus principios, que por dirección propia. Esto es algo que he tenido que aprender en los años en que conozco a Dios, al comienzo de oídas, de lejos, pero con los años se me ha vuelto cercano, porque yo he elegido acercarme, y he visto el beneficio de esa decisión, que es un beneficio eterno, porque trasciende la vida terrenal. Puedo decir que si mi mamá y mis abuelos no hubieran sido creyentes verdaderos, no hubiéramos experimentado todas las respuestas y milagros que pudimos vivir, y que hoy yo puedo vivir. 

 

Yo soy un embarazo no deseado, con pocas posibilidades de vida porque mi mamá tenía síntomas de pérdida, si quiso abortame o no, no lo sé, pero continuó el embarazo y se le ocurrió subir una escalera muy larga para llegar a un segundo piso y comenzó a sangrar, ella con mi abuela y mis hermanos estaban en la iglesia y la gente comenzó a orar por ella y por el bebé que estaba en riesgo (yo),  la llevaron de urgencia a un hospital y nací de 6 meses y medio, me revisaron y estaba todo en su lugar y bien formado, por si las moscas estuve en incubadora unas semanas, parecía un ratón dentro de una caja llena de algodón para procurarme calor…cabía en la mano de mi papá, eso dice él. Yo no estaría hoy aquí escribiendo del poder de las decisiones y de lo importante que es considerar a Dios en la vida, sino hubiese una familia que oró por mí, por mi mamá, gente que nos amó y nos sostuvo en oración para que un milagro se diera. ¡Yo soy un milagro! Y he visto muchos más, gente sanarse de enfermedades terribles, gente liberada de ataduras y opresión, gente sanada y liberada de esquizofrenia, de epilepsia, de cáncer, gente que tenía su vida destruida en distintas áreas, homosexuales y lesbianas ser recuperadas a su diseño original dado por Dios, nuestro padre. Todo porque estas personas decidieron darle un vuelco a su vida y aunque buscaron en el extremo de una situación, donde ya no había respuesta humana, ni científica, Dios les salió al encuentro porque decidieron creerle a él. Nada hay imposible para Dios, pues él es el todopoderoso, si tan sólo las personas quisieran darse esa oportunidad de recibir una respuesta de él, seguro les responderá si la búsqueda es de todo corazón. 

 

Muchos de nosotros estamos o hemos sido decepcionados de personas o de algún círculo religioso, pero no es Dios el que decepciona, son las personas. Quiero animarte,  sea lo que sea que no puedas resolver, ya sea un gran desafío como una enfermedad, para lo que no hay respuesta humana, una situación en tu vida que se escapa de tus manos…detrás de eso hay un milagro de Dios. Si sabes que necesitas un milagro y que nada más podrá cambiar las cosas, entonces es la oportunidad de volcar el corazón para creer y recibir respuesta.

 

Jesús dijo: yo soy la puerta, el que por mi entra hallará pastos…hallará comida, satisfacción, paz, gozo, descanso, hallará respuesta. Dijo: yo soy la vida, yo soy el camino, nadie viene al padre si no por mí. 

 

¿Por qué buscamos otros caminos? El pensamiento humanista dice que todos los caminos conducen a roma, yo no quiero ir a roma, no me sirve…roma no es mi respuesta. Yo he descubierto que sólo en Dios está mi fuente de sabiduría, en Él y su palabra, están mis respuestas y porque Él me conoce sabe lo que necesito; y lo mejor de todo es que Él me ama con amor perfecto y en su amor y fidelidad está mi seguridad.

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