SOMOS LA CIUDAD

10/04/2014

Por Simón Aquino

 

No es una novedad, que las naciones hoy en día están intentando ver la conformación de una sociedad más justa, que a la vez sea productiva y sustentable, los políticos de turno no han podido encontrar la manera de conseguirlo.

 

En el caso de Chile, la penúltima elección presidencial dejo al ex presidente Sebastián Piñera como jefe de gobierno, ¿Por qué la gente voto por este político?, porque se creía que su vida como empresario exitoso, como experto economista y pragmático a la hora de generar soluciones, traería a la nación los cambios y mejoras que se requerían, pero al asumir el mando vino el terremoto del 2010 y la carrera se volvió cuesta arriba para el programa presidencial cargado de promesas de mejoras.

 

Hoy la presidenta es Michelle Bachelet, pese a los múltiples errores de su mandato anterior (que involucra la acusación de un mal liderazgo, en las decisiones que resultarían en la muerte de las familias en el terremoto y tsunami del 2010), fallas que le costarían a su coalición política la pérdida del predominio que tenían desde hace 20 años, sin embargo su último trabajo en la ONU, para el desarrollo social de la mujer, la hace aparecer una vez más, como otro de esos expertos, que según la opinión pública podrían tener una renovada visión de la nación y de la ciudades.

 

“Las ciudades y naciones deben ser dirigidas por expertos” ha sido muchas veces la consigna, la gente olvida que en casos como la última crisis económica en Estados Unidos, esta fue generada por esos “expertos” economistas, que cegados por su rotulo de sabios, no vieron venir el desastre de sus sistema financiero volátil, los “expertos” nos llevaron a la crisis y lo siguen asiendo en otras instancias, pero aun así continúan teniendo nuestra confianza, porque algunos de ellos han logrado traer mejoras, al unir experticia con humildad.

 

La última crisis económica en Europa saco del rincón a todos esos economistas con perfil político, todo fueron convocados como candidatos o ministros influyentes, pero no basta el conocimiento de un área de influencia como la economía simplemente, se requiere una visión de nación, una idea clara de ciudad.

 

Al derrocado presidente egipcio Mohamed Morsi, elegido por el 51% de votos, no le sirvió de mucho su ingeniería en el Cairo y doctorado en California, no pudo parar la crisis económica y social de Egipto, promulgó leyes que lo blindaban como presidente de cualquier juicio legal, y estableció una constitución basada en la Sharia (“vida o senda del Islam”), dedico además mucho de su tiempo a acrecentar el islamismo político en la zona oriente, hasta que la burbuja explotó y el ejército termino por derrocarlo, y con él esa visión de nación y de ciudad basada en el Corán.

 

Jesús fue claro en su mandato para sus hijos, nos envió a este mundo para ser una influencia positiva que construya los propósitos de Dios en la tierra.

 

Mateo 5:14

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

 

Somos la ciudad, eso es lo que veo en estas palabras de Jesús, somos una ciudad asentada sobre un monte, el monte de Sión la celestial, el lugar desde donde Jesús gobierna, pero no una ciudad que se esconde, sino una que es sal para detener la putrefacción y que es luz, para alumbrar a los hombres.

 

Puede que la iglesia en algunos sectores busque ser la sal, predicando, evangelizando, puede también que busque ser luz, viviendo en rectitud e integridad, pero ¿será la iglesia la ciudad que Dios quiere mostrar?, en su mayoría la respuesta es negativa, las congregaciones no tienen una visión de la ciudad donde están, por lo tanto no consiguen ser un aporte preponderante, “la Ciudad sobre el monte”, está escondida dentro de la casa de Dios y no ha podido mostrarse, porque no hemos mirado la ciudad.

 

No estamos en esta tierra, como simples pasajeros esperando escapar del barco que está a punto de naufragar, creo que la actitud correcta es la de Pablo, que siendo el prisionero de una embarcación en crisis, ¡¡levanto la voz!! Y sin muchos rodeos explico que es lo que debían hacer cada uno de los hombres que vivían esa crisis, ¿de dónde tomó esa información?... “Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quién soy y a quien sirvo,” (Hechos 27:23).

 

Simple, pero a la vez poderoso, la ciudad está dentro de nosotros y debe dejar el escondite, para comenzar a iluminar, construir y edificar.

 

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