ENTREVISTA - Jacqueline Marabolí: “Los Golpes nos hicieron mujeres duras pero ese no es nuestro diseño”

10/04/2014

Por Sebastián Díaz

 

Jacqueline Marabolí es de esas mujeres directas que cautivan la atención y respeto de su congregación, pero que suelen incomodar a más de alguno que desde la trinchera de la religión ha querido injustificadamente detener su labor ministerial. Asidua a las redes sociales, las nuevas tecnologías y los medios digitales, esta maravillosa mujer de Dios conversa con nosotros acerca del incipiente proyecto de restauración familiar que desarrolla con un grupo de mujeres desde hace algunos meses.

 

-“Mujer Siéntate a la Mesa (Así se llama el proyecto), ¿Por qué ese nombre?

-El nombre obedece a una dinámica de relación Padre e Hija, es sentarnos a la mesa con nuestro creador, entender que tenemos una identidad en Cristo y que somos un vaso frágil en las manos de Dios. La vida, la sociedad, los golpes, nos hicieron mujeres duras pero ese no es nuestro diseño. La mujer no nace de una idea fortuita de Dios, la mujer siempre fue parte integral de su plan en la creación, como tal, Él la pensó y construyó en amor, es singular como parte de un diseño preconcebido, la mujer es una gran idea de Dios.

 

Revisa su cartera, una de esas negras grandotas que están de moda, aprovecho para sacarla de la seriedad de la primera pregunta (…)

 

-Se viste muy bien usted, ¿tiene asesor de imagen?

-(Se ríe) Por supuesto

 

Me dice, mientras señala a su hija mayor, Carolina, quien reconoce no solo ser su mano derecha en las trivialidades sino obviamente en el trabajo ministerial donde oficia con labores tan diversas como su versátil personalidad de estudiante, maestra, etc…

 

-¿En qué quedamos?- señala ansiosa Jacqueline, que sin duda quiere ahondar en el tema de “Mujer Siéntate a la Mesa”. 

 

-Quedamos en “Mujer Siéntate a la Mesa”

- Eso hijo, claro, sentarte a la mesa con tu creador es asumir la realidad que resulta disfrutar el banquete que el mismo Padre prepara delante de tu desolador, de ese hombre que te quiso poner en cautividad. No es un hombre físico, es espiritual.

 

-¿Quién es ese hombre espiritual de esta mujer chilena en el siglo XXI?

- Uff, no es uno; la pena, la depresión, el afán. La Mujer está ocupando un lugar que no le corresponde, el equilibrio entre el “querer hacer” y “el llegar a ser” están en comprender que el diseño asignado viene por el oír al Padre.

 

- La mujer resulta clave en esta sociedad, representan parte importante de la fuerza de trabajo y cada vez avanzan más en la reivindicación de sus derechos. ¿A esas mujeres está dirigido el trabajo del proyecto “Mujer Siéntate a la Mesa”?

- Si y no-

 

Me mira sonriendo como con una expresión condescendiente de quien sabe que deberá insistir para explicar por segunda vez. 

 

-La mujer ha perdido su identidad, debe retornar a su Dios y comprender que no se trata de competir con el hombre por un puesto en la jerarquía laboral, familiar y socioeconómica de nuestra sociedad.

 

-¿No somos iguales?

-Por supuesto que no, eso es un antidiseño, somos distintos, muy distintos. Sin embargo, y a pesar de las bondades maravillosas que tiene manejar bien los secretos de la buena cocina, debemos entender que tenemos un rol mayor, que Dios dispuso para nosotros labores diversas a la luz de la palabra: enseñar, proclamar lo que Dios quiere, formar. Diferentes no significa ser inferior o superior, la mujer no es menos que el hombre por ser mujer, ni el hombre es menos que la mujer por ser hombre, de hecho ambos son hombre (hablando del ser humano). Las diferencias son necesarias debido al propósito. ¿Me hace superior el acto de parir? (…) se necesita al hombre para concebir.

 

-Algunas mujeres suelen sentirse paralizadas, parte de otra generación. ¿Qué cree usted que las detiene?, ¿La religión, el machismo, la cultura?

- El Señor las ama, Dios nos dio una identidad y una función, la tarea asignada básicamente es la misma pero la ejecución es diferente. Nos llamó mujer virtuosa, una casa no nos limita, un templo no nos limita, nosotros definimos nuestro propio limite, nuestras obligaciones van más allá de las que determina una sociedad machista que nos obliga a comportarnos como machos, hablar como machos, y hasta despreciar a los machos, solo por querer superar nuestras limitaciones y competir. ¿Quieres otro cafecito hijo?

 

Jacqueline Marabolí, no desprecia oportunidad para atender a quienes la rodean, el carácter de pastora aflora en sus insistentes interrupciones para preguntarme si quiero algo “rico para comer” mientras la entrevistamos.

 

Solo para finalizar, ¿algún mensaje a modo de resumen?

-Pensé que te había quedado claro pues hijo, (se ríe), es broma. Tú ya me conoces, podría hablar por horas, dejémoslo así, solo recordar que me busquen en Facebook y visiten nuestro sitio Youtube (www.youtube.com/jacquelinemaraboli).

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