REFLEXION: SALIENDO DEL SISTEMA DE ESTE MUNDO...

 

 

 

El año 2015 ha sido para mí absolutamente vertiginoso. Pasó tan rápido  como no lo había percibido así en otros años anteriores y es que es como entrar en torbellino a exceso de velocidad y eso a uno le provoca querer salir de un salto y flotar en el aire. Bueno, eso he estado haciendo hace ya algún tiempo y es que, el sistema de este mundo obliga a necesitar detenerse y pensar, a ¿dónde me lleva todo esto? Hablo de que más allá de nuestras responsabilidades como trabajadores y padres de familia y sostenedores, el sistema de este mundo es un sistema que succiona el alma de la gente, la atrapa y la envuelve y la hace girar en torno a la falsas esperanzas y falsa seguridad.

Hemos visto este último año cómo han colapsado las seguridades tanto gubernamentales, las empresas, las imágenes de algunas personalidades de renombre, cosas que se veían tan bien fortalecidas y que no eran más que un castillo de naipes cimentado en mentiras que han salido a la luz, y esa luz que necesitamos que todo lo expone, que como nación e individuos necesitamos, donde tenemos que comenzar a pisar nuestros pies y nuestra confianza, en la verdad. Estamos tan llenos de falsedad por dentro y por fuera, llenos de tanta competición y mentira, que nos distorsionamos al punto de creer esas mentiras como un sistema y nos olvidamos de lo simple de la vida y de volver a re encantarnos con la sencillez.

Es necesario preguntarnos por qué hacemos lo que hacemos. Lo que hacemos es un reflejo de lo que somos o creemos ser. Personalmente me cansé de correr con toda la masa y esto no es una decisión de ahora, sino que me lleva ya hace unos años queriendo salirme del sistema y en parte lo he podido lograr.  Se me viene la imagen del metro en hora punta, donde está re lleno y tú esperas el vagón para subir y te suben o te bajan. Tengo esa sensación, que no me gusta y es una forma en la que no quiero vivir.

Pienso que hay cosas en vida y en la sociedad chilena que se hacen porque alguien te dijo que había que hacerlas. No estoy diciendo que uno se mande solo, sino que me pregunto ¿por qué hacemos lo que hacemos? En todo orden de cosas. Creo que es tiempo de parar y evaluar el por qué de lo que nos mueve a tomar ciertas decisiones. Por ejemplo: todo el año el sistema de comercio nos atrapa para celebrar algo. No importa qué, cada vez se van agregando más cosas y como chilenos hemos adquirido que no importa lo que sea inventamos algo para celebrar y consumir. Parece que como individuos necesitamos satisfacernos comprando, no importa qué, hay que comprar porque es la moda, porque el vecino lo tiene, porque el compañero de trabajo o la amiga o quien sea tiene eso, por lo tanto yo también lo quiero. Es un sistema mentiroso que te dice que necesitas algo cuando en verdad no es real. Entonces vivimos en mentira porque es una falsa necesidad.

He visto en los jardines infantiles cómo  a las mamás se les presiona para comprar esto, aquello y demás porque la fecha tanto lo requiere y los niños son “deformados” de la misma manera que sus padres lo han sido y entran en esta deformación. Obligan a las madres a gastar lo que no tienen y las hacen correr al negocio de la esquina, salir de sus trabajos o pedirle el favor de comprar a los abuelos que se hacen cargo, cargándolos de más trabajo. Usted me podrá decir, es que es normal que ocurra, porque a los niños hay que hacerles actividades proactivas, interactivas y todo lo activo. Estoy de acuerdo con eso, pero no estoy de acuerdo con obligar a disfrazar a un niño para HALLOWEN, para NAVIDAD  o cualquier cosa que implique un gasto extra. Se pueden hacer cosas lindas y creativas con sencillez. La creatividad no tiene que ser cara.

Jugar al amigo secreto como un obligación en la oficina, porque se hace todos los años, porque así funciona, porque quedarías mal si dices que no y ¿por qué está mal decir que no? por qué estaría mal querer salirse de este sistema y de no correr en el mismo desenfreno como si fuera una carretera de alta velocidad de la que aparentemente no podemos bajarnos porque nos pueden chochar, pero ¡si podemos!. Basta con que cada uno quiera y se mantenga firme en el asunto. Porque hasta aquí la publicidad y los negocios y todo lo que se mueve en base al comercio nos mueven como quieren.

No solo es en las fechas “especiales” esta encerrona, sino que es aún más profundo. Se trata en cómo manejamos nuestro dinero, o más bien cómo el dinero nos maneja a nosotros. El sistema de crédito se ha vuelto un sistema de creencias, el avance en efectivo, el sistema de crédito y los consumos son  pan de cada día. Comida para hoy y hambre para mañana y es que “creemos con temor que es la manera en que no pasaremos necesidad”. Personalmente he aprendido que no tienes que comprarte todo lo que quieres, que es posible vivir con poco y dejar algo en ahorro para alguna emergencia. Eso es sabio, lo aprendí de mi padre y es una importante lección que sigo aprendiendo y poniendo en práctica.

Requiere de una determinación dejar lo que estamos acostumbrados a hacer. Requiere de madurez y de FE en que eres capaz de salirte de un sistema corrupto que solo quiere de ti hacerte una presa fácil.

Hemos visto que en este año la violencia ha ido en aumento y la sensación de inseguridad ha aumentado. Las encuestas se han multiplicado para tomarle el pulso al país y a la sociedad chilena en cuanto a su percepción de la vida en general. Se me viene el slogan “y ahora quién podrá defendernos” la respuesta a coro sería “el chapulín colorado”, pero se murió…y superman? Es un comic, así que no es real de igual modo. Más mentiras… Entonces ¿quién nos queda?

En el afán de sentir seguridad buscamos agarrarnos de algo que nos provea esa sensación de seguridad, por eso buscamos satisfacer necesidades, como el niño que se aferra a la ropa de su mamá o de su papá. Buscamos lo inmediato. Sabes, nunca el sistema de este mundo con toda su pompa  y su aparente éxito nos podrá dar esa satisfacción permanente, es y será siempre un espejismo, como el fuego artificial que explota maravillosamente en el cielo y luego un par de segundos y se desaparece…y vuelta de nuevo a lo mismo.

He descubierto que confiando en Dios, no como una muleta ni una cábala, no como una superstición ni un decir de la boca para afuera, sino como alguien que me sostiene la vida entera y a quien conozco de verdad, puedo decir, que Dios es mi sustento, mi fuerza, mi confianza, quien me abre las puertas que necesito para la vida diaria, no es una cosa religiosa, sino una forma de vida que resulta cuando me decido a creer fielmente con todo el corazón por lo que conozco de él. La fe puesta en él es lo que hace que la vida cambie y se transforme. Mi fe en él me hace vivir sin enfermedades y si vienen las pueda vencer creyendo que él ya pago en la cruz por eso, eso dice la Biblia.  Creyendo que no tengo que endeudarme para vivir bien y que puedo vivir con sencillez sin competir por mostrar algo que no soy. Que es mejor tener paz y gozo, que mucha riqueza donde los buitres anden rondando. Que la abundancia no es estar forrado en plata, sino en una vida abundante donde cada área de mi vida funciona y florece día con día. Que si hay un día malo, él me sostiene y me consuela con su amor y su palabra de aliento. Que las circunstancias son solo eso, circunstancias que pasan. Que no tengo que aferrarme a nada, pues él tiene el control de todo lo que pasa. El temor a no tener es no conocer el verdadero amor, que suple toda necesidad y ese amor es Dios. No puedo amar ni confiar en aquello o aquel que no conozco y lo mejor es que no tienes que arrastrarte ni subir un cerro para que él te oiga de verdad, porque lo que él mira es el corazón de aquel que lo busca de verdad. En este tiempo de tanto correr y volverse mono como digo yo, qué tal si es el comienzo de una vida sencilla, donde te puedas mover con libertad sin la presión del ¡qué dirán! Y que en los días que vienen puedas disfrutar lo simple de la vida, las bondades de Dios, agradeciendo todo cuanto te ha dado, sobre todo  por aquello que va más allá de lo material, que se disfruta; pero aún mejor que eso, que es eterno y no pasará jamás, el amor que vino al mundo y se hizo carne, padeció por todos nosotros y conquistó en su muerte y su resurrección toda enfermedad y escasez, salud, paz, gozo, alegría, tranquilidad, confianza, fe, para tener una vida abundantemente buena y conocerlo a él como la fuente de vida. La luz que vino al mundo que hoy nos alumbra y que hace que todo lo escondido salga a la luz y sea expuesto. La vida hecha carne, que vivió y padeció como nosotros, que nos conoce y sabe que somos carne también. Que pagó un  precio de sangre para que tengamos vida en él cuando nos correspondía a nosotros morir. Sencillamente abriendo el corazón para creer que en él está la respuesta y todas las respuestas y no en un sistema cualquiera que sea. No es una cosa que creamos, sino en quién está puesta nuestra fe, lo que cambiará nuestra manera de vivir y de pensar. No tienes que vivir afligido ni con crisis de pánico porque él ya pagó por tu paz.

Si le rindes a él tu vida, verás que tienes un Padre bueno que te ayudará en tu caminar diario y todo cuanto te haga falta vendrá. Si caminas en justicia con él, este sistema mundial no te tocará.

 

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