TESTIMONIO: "ESTOY SANA...DIOS SIEMPRE ME SOSTUVO"...

 

 

Soy Verónica, tengo 42 años, casada y tres hijos, quiero contarles una de las muchas maravillas que dios ha hecho en mi vida.

Con este milagro podrás ver que dios nunca abandona a sus hijos, los que en el creen y que aunque nos vayamos por otro camino nos continúa amando, el es fiel y su amor es infinito.

En el año 2006, a los 32 años por exámenes de rutina me detectaron dos heridas en el cuello del útero, el doctor me dijo "tienes un pre-cáncer", sin un tratamiento apropiado y a tiempo esto pasará a ser un cáncer y hasta te puede llevar a la muerte.

mi hija menor tenia recién 5 años y este diagnóstico nos aterrorizó como familia, en esos momentos yo pasaba por una fuerte depresión y económicamente estaba muy mal y lo que es peor,  aun llevaba años lejos de buscar del Señor.

Ante este panorama tan desolador, después de haberme sentado a llorar, sintiéndome culpable de lo que estaba viviendo,  y mirando a mis hijos pequeños aún, determine no recibir este diagnóstico y le dije a dios soy tu hija, y me afirme en esta verdad con todo mi corazón, creyendo que el padre no me dejaría sola en esto.... y así fue,  jamás me abandono, nunca me dejo sola y  estaba segura que el señor se haría cargo de esta situación, “en mi angustia invoque a Jehová y clame a mi Dios. El  oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llego delante de él, a sus oídos” (Salmos 18:6)

En su infinito amor dios respondió en ese tiempo, porque jamás tuve síntomas de ningún tipo, y pasaba el tiempo como si nada, no volví al doctor y me mantuve firme cada vez que hablábamos del tema en la familia muchas veces se levantaban pensamientos negativos diciéndome que “ya ha pasado mucho tiempo y ya estaba muy avanzado, que esas heridas en mi útero ya estaban muy graves”... pero cada vez que escuchaba esas voces me negaba a creerlas. y esa sentencia del infierno jamás me toco, por determinar no recibir lo que el médico me había dicho y creer en Jesús como mi sanador.

Yo seguía declarando que estaba sana y mis palabras mantuvieron a mi esposo e hijos confiados, siempre les decía que dios me tenia sana. así pasaron 10 años en esa seguridad y hace 5 años volví otra vez a buscar a dios  y a medida que le rendía mi vida estaba aun más segura de mi sanidad.

Hace unos días el señor me impulso para ir al doctor poniendo en mis manos los recursos para eso, visitando el mismo ginecólogo de ese entonces, al revisarme vio que no tenía nada, me dijo "yo no sé qué paso aquí, pero no tienes nada, no hay quistes, no hay tumor, estas sana".  yo no hacía más que reír, pues siempre lo sentí así.

Con esto podemos ver lo importante de no creer en una enfermedad, creerle a Cristo pues  Cristo fue a la cruz para darnos vida, sanidad y libertad, el se llevó nuestras enfermedades y dolencias.

“pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. (Hebreos 11:6)

Una enfermedad se hace real cuando tú la crees, cuando la recibes para ti, si la desechas por esta verdad mayor no te tocará, todo lo que tú crees eso vas a recibir y en eso que crees vas a vivir en toda área de tu vida.

Al compartir la noticia con mi familia, ellos estaban felices, impactados, pero tenían la misma seguridad que yo, pues siempre me vieron firme en creer que estaba sana... mi esposo asombrado, me decía: fue dios, fue Dios quien te sano.... tu fe es tan grande que hasta yo puedo creer ahora que fue dios, y muy emocionado repetía estas mismas palabras.

No tengo palabras para agradecer a dios, mi padre eterno por tanto amor y misericordia, pues sólo fue su inmenso amor que nos guardo y mantuvo firme mi fé ... Dios responde a nuestra fe, cuando le confías a él tu vida, el cielo responde a tu favor, decide creer en El.

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