EDITORIAL: EMPUJANDO LA CARRETA...

Esto es lo que dice el Señor: “¡Miren lo que les está pasando! 6Han sembrado mucho pero cosechado poco; comen pero no quedan satisfechos; beben pero aún tienen sed; se abrigan pero todavía tienen frío. Sus salarios desaparecen, ¡como si los echaran en bolsillos llenos de agujeros! (…) 8Vayan ahora a los montes, traigan madera y reconstruyan mi casa (hacer su voluntad, su obra). Entonces me complaceré en ella y me sentiré honrado, dice el Señor. 9Esperaban cosechas abundantes, pero fueron pobres; y cuando trajeron la cosecha a su casa, yo la hice desaparecer con un soplo. ¿Por qué? Porque mi casa está en ruinas —dice el Señor— mientras ustedes se ocupan de construir sus elegantes casas.”

HAGEO 1:5-9

 

Amados lectores, les escribe alguien que tal como ustedes, ha atravesado una pesada sensación, de intentar e intentar, de pelear y pelear, pero como que uno se diera contra una pared, ¿les ha pasado?, a eso le llamo “empujar la carreta”. Es llevar a cuesta grandes responsabilidades, pero como sin descanso ni retribución, y uno se pregunta ¿Qué sucede, porqué no tengo resultados en esto?

 

Amados, existen varios factores que nos llevan a dilucidar lo que nos pasa, porque algo clave es examinar para donde vamos. ¿se han preguntado si están haciendo lo correcto?, ¿Qué es hacer lo correcto para ti?, tal vez estés preocupado de tu familia, y que a esta no le falte nada, no está mal…si quieres seguir “tirando la carreta”. Tal vez estés preocupado de tu trabajo, o de tu carrera profesional, no está mal, si aquello beneficia a otros, pero si solo te beneficia a ti mismo, eso no es más que egoísmo. Tal vez luchas por mantener un “estándar de vida”. Todas estas preocupaciones, finalmente no hablan más que de tus temores, del que dirán de ti, de verte pobre, o verte mal frente a la gente, de sentirte vacío…y sabes, si es así, lo estás, porque sólo te preocupas de ti.

 

Hacer lo correcto es en realidad, hacer aquello para lo que fuiste creado –si, tal como lees, creas o no, fuiste creado por Dios-. Dios te hizo con un diseño, maravilloso por cierto, te dio dones y capacidades, pero fuiste creado para bendecir a otros, y a través de esto, Dios se complazca en tu diseño y en los frutos que das. Siempre hay alguien a tu lado a quien puedas bendecir o beneficiar, o ayudar en sencillas palabras.

 

Preocuparte de tus necesidades, no es más que un vacío, un temor que te invade, y te hace protegerte de todo y de todos, ¿te has puesto a pensar en ello? Déjame decirte que Dios me ha enseñado a depender de Él. Esto ha sido de las mejores cosas que me han sucedido, porque ya no son mis propias fuerzas, ahora son las de Él, ya no es agotadora la carrera, no he parado de correr, no he dejado de tener problemas, Dios nunca dijo que no los tendrías, sino que Él estaría contigo hasta el fin. Es Dios quien renueva mis fuerzas, quien hace lo que yo no puedo hacer…. ¿acaso yo puedo abrirme camino por mi mismo? ¿No ha sido acaso Él quién te ha abierto el camino, y todo lo que tienes es por causa de Él?

 

Déjame darte un consejo sabio, deja de preocuparte de ti mismo y entrégale a Dios esas preocupaciones, habla con Él. Pregúntale para qué fuiste creado y te responderá, y ponte a hacer aquello para lo que Dios te diseñó, hay tanta gente para la que puedes ser de gran bendición. Créeme, eso trae descanso, satisfacción, refrigerio, paz. Dios te dice, ocúpate de oír mi voz y seguirme, y yo me ocuparé de ti.

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