TESTIMONIO: MI CERCANIA CON LA MUERTE

14/01/2015

 

Por Danitza Fernández.

 

 

 

Me pidieron dar un testimonio acerca de lo que Dios ha hecho en mi vida, pero es que es tanto!!!  Y sentí en mi corazón hablarles de mi encuentro cercano con la muerte y de cómo fui rescatada de sus garras voraces. Usualmente no hablamos de estas cosas porque son traumáticas, dan miedo. Desde que nací tuve encuentros con la muerte y crecí creyendo que era normal, e ignorando que Dios estaba conmigo en todo momento y circunstancia de mi vida. Nací en forma traumática.  A los siete años, fuimos de paseo con la familia a la desembocadura del río Bío-Bío. Es un lugar en donde en forma precisa se unen el río con el mar, es hermoso, pero no había ninguna advertencia de arena movediza, en la cual me hundí sin darme cuenta, además, yo no sabía nadar. Me desesperé, me estaba ahogando y llamaba a mi mamá, cuando al voltear vi una roca y un joven que alargaba su mano y me agarraba fuertemente para sacarme. No sé si él me llevó a la orilla o alguien más porque desperté cuando me hacían resucitación, y según mis padres no había ninguna roca en medio del agua y ningún joven me había llevado a la orilla. Obviamente era un ángel del Señor!!!  Pasaron 15 años en que noche tras noche soñaba con el episodio y despertaba asustada y llorando, y cada noche mi mamá se iba a mi lado a consolarme, hasta que ella murió violentamente, ese es mi segundo encuentro con la muerte. No había sanado de lo anterior, solo lo suplí con la pérdida de mi madre. Perdí mis expectativas de vida, quería morir y muchas veces le pedí a Dios que me llevara, mi vida no tenía sentido. Cabe señalar que fui nacida y criada en el evangelio pero no había vida en mí.  La muerte me rondaba todo el tiempo.

A los 22 años, siendo yo militante de un partido de izquierda y activa en las milicias, me enfrento con militares y carabineros en una actividad de rebelión, exactamente el 11 y 12 de julio de 1984. La cosa ardía, y nosotros, mis compañeros y yo dábamos la vida por el retorno a la democracia. Ellos disparaban a matar, nosotros no estábamos armados. Una vez más la mano de Dios estaba conmigo. Un año después, estando embarazada de mi primer hijo, en las mismas circunstancias, una bala va dirigida a mi cabeza mientras yo peleaba e instalaba miguelitos en la calle, corrí a protegerme y… la bala quedó incrustada en un muro del edificio de mi suegra. Ella me dijo: era para ti!!!

A los 31 años, estuve a punto de morir en el parto de mi hija menor, en realidad ambas. Me dio preclamsia, mi presión arterial subió desmedidamente y ella se estaba envenenando con el meconio aparte de traer el cordón atado al cuello, los médicos debían decidir entre ella y yo, pero Dios dijo otra cosa. Recuerdo a mis 4 hermanos en el hospital conmigo orando dos semanas antes. Fue doloroso, fuerte, pero esa guagüita ahora tiene 21 años, terminando su primer año de universidad, fuerte y sana, gracias a Dios. Por un quiebre matrimonial y por haberme metido con brujos y abrirles la puerta de mi casa, me veo enfrentada a violencia extrema. Recuerdo sus manos apretando mi cuello para matarme, me refiero a mi esposo. Cegado por la ira y con cero capacidad para tomar una decisión, solo pudo soltarme cuando aparece mi hija de 10 años gritando y llorando “ suéltala papá”. El se fue, estuvo siete años fuera de casa, mientras el Señor comenzaba a tratar con mi vida, pero mientras tanto yo dije: no he vivido nada, me he perdido de todo y comencé a vivir la vida loca. Hoy lamento haber botado ese tiempo a la basura, pero era necesario conocer la mugre, y conocí el muladar ( es un vertedero), de allí me sacó el Señor!!!!

Entonces, un día sin emoción alguna, decidí por la vida. Ya lo había hecho antes, cuando sola, sin protección alguna tuve que decidir por mi hijo, pensé matarlo, tuve la sonda puesta para abortarlo pero en medio de los dolores me la saqué, y le pedí perdón a Dios. Me habían dado un ultimátum, entonces opté por mi hijo, y hoy mi chiquillo hermoso tiene casi 30 años y conoce al Señor, él, su mujer y su hijo!!

El Señor comienza a sanar mi vida, mi alma partida en mil pedazos es tratada por el amor, literalmente me derrite el amor de Dios y me uno a su ejército libertador. Fui ministrada por el Espíritu Santo directamente, ministrada de iniquidad, y pude romper toda obra de muerte e iniquidad en mí. Traemos marcas y sentencias de muerte en nuestras vidas, pero el Señor JESÚS, pagó un precio incalculable e irrepetible por mí, y anuló todo decreto que pesaba sobre mi vida. Hoy, soy árbol con fruto por su gracia y misericordia, más mi obediencia. Plantío de Jehová!!!  Mi familia de cuatro personas es salva. Hemos quebrado a la muerte, hay vida en nosotros, vida de verdad, vida de Jesús y mi trabajo es instaurar vida en otros. Vivo una vida plena en Cristo, mi único y verdadero amor. Estoy más viva que nunca!!!!  Gloria a Dios!!

El Señor está buscando a su iglesia, una iglesia viva, no un edificio lleno de gente que marca el paso, que acostumbra a regirse por programas, muertos al fin y al cabo!!  Y la iglesia somos tú y yo y, se nos ha encomendado dar vida a los huesos secos. Espero ser de bendición con este testimonio. Ya no hay culpas ni vergüenza, hay libertad y sanidad en mí por la obra de Jesús. Dios los bendiga.

 

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