REFLEXION: CUANDO CAES...¿QUIEN TE LEVANTA?

18/12/2014

 

 

Por Cristian Godoy

 

Chilenos todos, si hay algo que como nación hemos cargado en nuestras espaldas, es el estigma de una cultura con una visión pequeña, de autoestima apocada, pero de gran orgullo y soberbia. Somos un pueblo reticente a pedir o a aceptar la ayuda que viene del otro, somos independientes y rebeldes, queremos siempre "arrancarnos con los tarros", esto es representado en nuestro escudo patrio, que muestra nuestro Doble Estándar, bajo la falsa o hipócrita imagen del Huemul, que es un tipo de ciervo, que debiera representar docilidad, pero se contradice con nuestro lema patrio, "Por la Razón o la Fuerza", que muestra un carácter de usurpador.

 

Esta altivez nos ha traído consecuencias, somos una nación que no ha brillado mucho, hasta ahora, cuesta que Chile ostente reconocimientos, y sólo hace unos años, algunos logros deportivos y económicos, se empezaron a ver. Somos clasistas, racistas, pero tendemos mucho a mirar hacia naciones "desarrolladas" del hemisferio norte, miramos en menos a otras naciones, sin mirarnos a nosotros mismos. Eso no es más que orgullo, soberbia.

 

A qué voy con esto, miremos cada uno su propio corazón, y dígame si no es cierto, que somos muy buenos para juzgar a los otros, teniendo un montón de falencias, defectos y errores, que nos quitan toda autoridad para juzgar a alguien más. ¿Le suena  familiar la palabra de raíz mapuche "cahuín"? Pues bien, esta palabra en su orígen, significa reunión, pero esto hoy, no es más que hablar mal de alguien, a sus espaldas. El término "chaquetear", no es más que hablar mal de alguien a sus espaldas, en desmedro de sus capacidades o de sus cualidades, a raíz de una envidia o contienda con esa persona. Esto viene de tener el corazón inundado de aguas amargas y estancadas, de estar lleno de inseguridades, de apariencias, caretas, máscaras, y de NO tener una identidad fundamentada, en el diseño de quien verdaderamente nos creó, Dios.

 

Somos muy buenos para sacar a relucir los errores de otros y tapar los propios. Queremos aparentar que "somos más", y cometemos la tontera de valernos muchas veces, en nuestras posesiones materiales, para menoscabar a otro. Pero vemos que un día, una mujer fue llevada, a causa de cometer el acto de adulterio, para ser apedreada, porque la Ley decía, que una mujer, sorprendida en este inmoral acto de traición hacia su marido, y de ofensa a Dios, debía morir. Vemos a Jesús, a quién le fue (maliciosamente) tomada su opinión sobre este asunto, con el fin de acusarlo a Él también. Pero Jesús, sabiamente, les desnudó el corazón, diciendo "Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra." (Juan 8:7 NVI).

 

La mujer no pudo ser condenada, Él tampoco la juzgó, y solo le ordenó arrepentirse y no pecar más. ¿Acaso Jesús contradijo a su Padre, quien hizo la Ley? No, la ley sólo vino a mostrar que el hombre sin Dios no es nada, que nuestro corazón sin Él está podrido. Aquella mujer pecó, cometió un error, como cualquiera de nosotros, y ciertamente el pecado nos separa de Dios, lo ofende, y tiene sus consecuencias inevitables, porque Dios es Santo, y su Justicia juzga. 

 

Pero Dios es amor, y tiene misericordia, Jesús no vino a condenar, sino a rescatar lo que se había perdido, a traernos de vuelta a los brazos del Padre, y lo demostró muriendo en la cruz, y venciendo a la muerte por nosotros, resucitándonos juntamente con él, para que aquel que crea en Él, tenga vida eterna, vida y vida en abundancia. El pecado mata, pero sus manos extendidas siempre están dispuestas para levantarnos y traernos de vuelta, porque tal como Jesús hizo con esta mujer, mira nuestro corazón, se acuerda que nuestro cuerpo es polvo, barro, y nos toma, para llevarnos a sus alturas y ver con los ojos de la eternidad, porque sabe que aunque no lo reconozcamos, en lo profundo, si le necesitamos.

 

Esto, solo puede llevarlo a cabo alguien que AMA, cuando sale a la luz el Amor que Dios puso en ti, no hay limites, ni para perdonar, ni para olvidar, ahí entiendes a la madre de un delincuente, ahí entiendes a los padres adoptivos, ahí entiendes a matrimonios que se han perdonado infidelidades o violencia. MÁS QUE LA FE O LA ESPERANZA, LO QUE PREVALECE, ES EL AMOR. Sin amor no eres nada, y lo que hagas por aparentarlo, naciendo de una motivación incorrecta, distinta al amor, será en vano. Cuando amas a Dios, cuando te dejas amar por Él, entiendes que cada día estás agradecido, porque tuvo de ti misericordia, porque no mereces tanto amor, ni bendición, entiendes que nada es por tus méritos o tus capacidades, aún si Dios mismo las puso dentro de ti, nada es por tus méritos, TODO ES POR ÉL, PARA ÉL Y POR MEDIO DE ÉL, cuando verdaderamente AMAS, puedes entender, que si bien, puedes exhortar, o advertir un error a alguien, para que no lleve daño al cometerlo, tu no eres quién para juzgar, pues finalmente, LA JUSTICIA ES DE DIOS.

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