REFLEXIÓN: UN SISTEMA QUE MATA REYES

12/07/2014

Por Simón Aquino

 

El pasado 25 de Junio, el consejo de Derechos Humanos de la ONU, aprobó la resolución de “protección a la familia”, que reconoce la familia como el núcleo natural y fundamental de la sociedad, y tiene derecho a la protección por parte de la sociedad y el estado.

 

Este voto se ha visto como una derrota al lobby gay en la ONU, ya que se observa como un cansancio en las naciones por apoyar los conceptos ideológicos que ponen a la familia como la causante de los conflictos y problemas del individuo, además de permitir a las familias la facultad de defender su derecho a educar a los niños.

 

A pesar de que esta resolución pro-familia de la ONU es una gran noticia, no debemos dejar de observar que entre los países que votaron a favor de la familia, el 90% son naciones de Asia y África, mientras que las latinoamericanas en su mayoría se abstuvieron de votar o se opusieron categóricamente a la defensa de la familia, entre esas naciones, Chile es el único Estado americano en oponerse, ¿Por qué razón? Porque esta resolución deja un espacio de defensa legal contra los cambios que el lobby gay está impulsando, ¿Qué tipo de Estado tenemos entonces en Chile, que resuelve oponerse a dicha votación?

 

Por muchos años Chile ha sido el laboratorio de muchos cambios sociales, fue el primer país en el mundo en desarrollar un socialismo que llega al poder sin recurrir a las armas, poco después el primero en ser intervenido económicamente con políticas neo-liberales a la par de una opresión civil por parte de las dictaduras, también ha sido el país “piloto” de los imperios farmacéuticos y así la lista continua, con proyectos extranjeros que se ponen a prueba en Chile, para después expandirlos en el resto del continente.

 

Así que el deseo de reestructurar la sociedad chilena, abriendo sus fronteras morales, destruyendo la conciencia de sus niños, cambiando los conceptos de matrimonio, del derecho de la vida, etc. no es más que otra búsqueda por implementar un experimento social que beneficie a una minoría, para luego expandirlo a otras naciones.

 

Desgraciadamente no es la única amenaza para América, La pornografía también ya entro en el continente de la mano de Internet en las casas, en los celulares, en las tablets y todo aparato que pueda conectarse a la red.

 

Martín Daubney, es periodista y fue durante años editor de una revista pornográfica. Sin embargo, su opinión sobre todo este mundo ha dado un vuelco de 180 grados. Ahora es un activista contra la pornografía.

 

El canal 4 británico, le encargó un documental sobre la influencia de la pornografía de Internet en los adolescentes y su influencia en su vida cotidiana. El documental le trastocó su vida y le abrió los ojos a una realidad a veces muy oculta, pues además es padre de un niño pequeño.

 

Daubney vio de primera mano como niños de 10 a 14 años estaban familiarizados con perversiones que aun los adultos desconocían, ya que ellos poseen una habilidad más amplia para moverse por Internet que sus padres o tutores. El mismo recurrió a doctores para comprobar el daño que esto pudiera provocar en el cerebro, en las habilidades sociales y en la estructura de pensamiento de niños y jóvenes. La respuesta fue abrumadora, presencio como la pornografía puede ser tan dañina y destructora como la droga más dura, todo esto solo observando sus efectos externos.

 

Aun así los daños más terribles son los internos, los espirituales, que destruyen el diseño original de Dios sobre toda una generación, matando la condición de reyes, haciéndolos inoperantes, como Adoni-Bezec, este tirano que tenia a setenta reyes, con pulgares sus cortados, comiendo migajas como perros, así mismo la inmoralidad está cortando los dedos de la iglesia, de modo que les sea imposible tomar una espada, un cetro de gobierno como reyes o simplemente ministrar.

 

Jueces 1:7  Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes,  cortados los pulgares de sus manos y de sus pies,  recogían las migajas debajo de mi mesa;  como yo hice,  así me ha pagado Dios.  Y le llevaron a Jerusalén,  donde murió.

 

Como Adoni-bezec, el “señor del relámpago”, la inmoralidad es la tormenta que esta agobiando las naciones, inundando las iglesias, destruyendo las familias, invalidando a reyes y sacerdotes del Señor.

 

Como iglesia tenemos la responsabilidad de resguardar las próximas generaciones, cuidar los diseños del cielo que los protegen, como es la familia y los conceptos puros de sexualidad, pero encerrados en nuestras paredes no lo lograremos, necesitamos enfrentar este sistema con mentalidad de reyes, orar e interceder, pero con entendimiento del cielo.

 

Lo cierto es que ya no podemos esperar más, ni hacer la “vista gorda” con este problema, si seguimos esperando, será tarde para nuestras familias y para las próximas generaciones.

 

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