ECONOMÍA NO ES LO MISMO QUE FINANZAS (PARTE 1)

25/06/2014

Por José Miguel Cuevas - Director de Finanzas Centro de Estudios Oikónomos

 

Cuál es tu respuesta ante la pregunta ¿cómo está tu economía? Posiblemente la gran mayoría de los lectores conduciría su respuesta en pos de su situación financiera, es decir, respecto al dinero o los recursos que se posee para enfrentar las distintas necesidades y proyectos que se tienen en un momento dado. Ahora, ¿este tipo de respuestas atiende realmente a la pregunta realizada? La verdad es que no. Una respuesta sobre la situación económica basada en el la situación financiera sólo muestra una visión sesgada del hombre sustentada en lo inmediatamente visible y en el consumo (materialismo). Es más, la mayoría de las enseñanzas y libros, tienden a situar el desarrollo financiero como el eje central de la economía, tocando siempre temáticas en torno al dinero, y en algunos casos un poco más acertados, a los diferentes recursos que se poseen. Esto genera que incluso la iglesia mida su desarrollo “económico” sólo en torno a sus finanzas, sin considerar otros aspectos fundamentales de la economía que todo hijo de Dios debería entender, atender y desarrollar.

 

¿Qué es la economía? Para dar respuesta a esta pregunta partiré por la raíz del concepto. Economía viene del griego Oikos (casa), Nomos (ley), que en su sentido original quiere decir el manejo de la casa. En otras palabras, la economía atiende al manejo de todos los asuntos propios de una casa, lo que no sólo incluye la administración de sus recursos financieros sino que involucra la Casa considerando todos los elementos que la componen. Visto de otra manera pregunto, ¿nuestras casas sólo están construidas en base al dinero?, ¿Cuál es el recurso más importante de nuestra casa?, ¿Cuál es la visión hacia donde dirigimos el andar de nuestras casas y familias?, ¿es el dinero la motivación por la cual decidimos casarnos o tener hijos?, ¿Cuál es el cimiento de nuestras casas y familias?

 

En la sociedad actual posiblemente habrían quienes responderían que el dinero es un activo que asegura el tener una casa bien establecida, sin embargo ¿Es esto así para Dios? La respuesta es no. Sin duda una de las grandes crisis de la sociedad actual, es que el enfoque de la vida ha perdido trascendencia, existe una perdida en la escala de valores que se manifiesta en una orientación de la vida de las personas, hacia un éxito carente de consistencia, sustentado en un bienestar que se explica en la situación financiera, el status, y una serie de otros factores relacionados con satisfacciones personales llenas de egoísmo.

 

Esta forma de ver la vida, ha hecho que el común de las personas vea la economía como algo que se centra en aspectos netamente financieros. Todo apunta a obtener los mejores rendimientos de los recursos para ser cada vez más ricos, y así tener un mejor vivir y una posición en la sociedad. Las familias se desarrollan en torno a este concepto, los padres trabajan para sobrevivir, y muchos hacen todo para ganar cada vez más y así vivir mejor, descuidando en muchos casos las relaciones inter familiares, asociando la riqueza con la felicidad; los hijos viven toda su infancia y gran parte de su juventud estudiando en la búsqueda de llegar a ser alguien en la vida, y en lo posible tener un buen trabajo para ganar harto dinero y alcanzar un estándar de vida mejor que el de sus padres. Esto se repite como un ciclo en las generaciones, que cada vez pierden más el sentido de la vida.

 

Ahora ¿Qué es lo que pensó Dios cuando decidió confiar la administración al hombre? Sin dudas, la administración eficiente de los recursos  era parte de esto –por amor, no por egoísmo-, pero administrar una casa tiene mucho más que recursos naturales y dinero. El deseo de Dios para el hombre no era que fuera un esclavo que destinara su vida a trabajar para sobrevivir, de hecho Dios no puso al hombre en Edén para que sobreviviera, el trabajo del hombre no dependía de una retribución, ya que lo tenía todo, sino que tenía como objetivo cumplir un propósito, y ese propósito va mucho más allá que el acumular riquezas.

 

En la siguiente publicación, detallaré sobre cuatro áreas de administración en las que se puede enmarcar el concepto de Economía, y sobre las cuales todo heredero de Dios debería constituirse como un fiel administrador.

 

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