TRAS AÑOS DE ENFERMEDAD Y DOLOR, CREÍ Y DIOS ME HIZO LIBRE

03/06/2014

Por María Soto A.

 

Soy una mujer casada de 62 años de edad, vivo hace 40 años en la Comuna de El Monte, tengo 4 hijas y 10 nietos. 

 

Quiero contarte mi testimonio de vida. En el año 2011 Dios me sanó de mi columna, estuve ausente de mi trabajo por un período largo de tiempo, fueron alrededor de 9 meses, todo ese tiempo estuve en terapias y exámenes como resonancias magnéticas, radiografías, etc.   Todos los días era sufrir dolor tras dolor, era una lucha con el dolor todos los días, ni te imaginas todo lo que gasté en el médico y en  los remedios buscando la forma de cómo poder sanarme.  Yo pensaba “Tiene que haber algún medicamento para mis dolencias”, mi fe estaba puesta en los remedios y en los médicos, pensaba que si seguía buscando en ellos conseguiría sanarme, seguí gastando en scaners y tratamientos que solo eran momentáneos, pero no lograba sanarme.  Cada vez los dolores eran más fuertes, yo oraba y buscaba a Dios, le preguntaba al señor porque me estaba pasando todo esto, si esto se trataba de alguna iniquidad (herencia de mis padres) sobre mi vida, busqué y busqué para que Dios me respondiera. 

 

En medio de esa búsqueda leyendo la palabra de Dios encontré una gran verdad y me di cuenta que yo era la que estaba equivocada.  Porque yo puse tanto la fe en el médico y en los remedios y tratamientos que yo hablaba como si fueran míos: “Mi médico, mis pastillas, Mi enfermedad”, los hice con estas palabras parte de mi vida y de una u otra manera en mi corazón tenía asumido que tenía que ser así.  Recordé que Dios dice en su palabra en el Libro de Isaías 53:5 “Mas El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, y por sus heridas hemos sido sanados”.  A raíz de esta palabra seguí orando y ayunando, seguí buscando respuestas a todas mis inquietudes y a preguntarle a Dios por todas esas promesas que están en su palabra, quería que se me revelaran a mi vida como por ejemplo esa cita bíblica que dice que “Soy más que Vencedora”.

 

Un día fui a reunión al lugar donde me congrego y en la reunión empezó a ser tan notoria la presencia de Dios que cerré los ojos y le pedí a Dios con tanta fe y le dije: “Dios Padre, si he encontrado gracia delante de ti, sáname de las tres hernias de mi columna, Tú dices que no desechas la oración de tus hijos” , en ese momento yo sabía que estaba delante de Dios, delante de su trono, de repente empecé a tener una visión y me mostró que El estaba sanando mi columna, El tenía algo en sus manos que colocaba en mí, yo le dije: “Si ahora estás sanando las hernias ¡Amén!”.

 

En ese momento sentí un calor  en todo mi cuerpo y le di gracias por lo que Él había hecho en mí.  Pasaron los días y una y otra vez recordaba la visión que había tenido, la guarde en mi corazón.  Pasó un tiempo y me tocó ir a control médico, el doctor me pidió que me tomara una resonancia magnética y se la llevé.  Cual fue la sorpresa del doctor que al revisarla vio que no tenía nada, el se asombró  muchísimo, el médico sabía de que yo creo en Dios, y no se explicaba qué fue lo que sucedió.  Él lo atribuyó al tratamiento que me había dado, pero yo sé que no fue así, yo vi cuando Dios me sanó, yo lo vi y sé que es así. 

 

Yo sé que mi Dios al cual yo he creído me sanó, le doy a Él toda la Gloria y toda la exaltación porque Él es bueno.  Te cuento mi experiencia para que creas, puedas tener fe, si hoy  estás enfermo o en cualquier situación donde necesitas ayuda, dale la oportunidad a Dios de manifestarse a tu vida y mostrarse a ti como el Dios todopoderoso, creador del universo y dador de vida.  Si tan solo abres tu corazón, Jesús está a la puerta de éste para entrar sanarte, liberarte y darte paz.  El murió en tu lugar, el cargó sobre su cuerpo todos tus pecados, tus dolencias, tu maldad, la puso sobre El, para que Tú fueras libre, no desprecies lo que El hizo por ti…murió en tu lugar, pues escrito está “Que la paga del Pecado es muerte más el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús”.  Si tú recibes y aceptas a Jesús en tu corazón tendrás vida, serás salvo(a) y podrás gozar de la vida victoriosa que El pagó para que tú vivieras en plenitud.

 

A continuación te dejo un testimonio de una mujer que también necesito sanidad, hace muchos años y fue sana:

 

Marcos 5:25-34  “Había una mujer que padecía de flujo de sangre por doce años. Había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, sino que al contrario, había empeorado.  Cuando ella oyó hablar de Jesús, se llegó a El por detrás entre la multitud y tocó Su manto. Porque decía: "Si tan sólo toco Sus ropas, sanaré."   Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción. 

Enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de Él, volviéndose entre la gente, dijo: "¿Quién ha tocado Mi ropa?"   Y Sus discípulos Le dijeron: "Ves que la multitud Te oprime, y preguntas: '¿Quién Me ha tocado?'" Pero El miraba a su alrededor para ver a la mujer que Lo había tocado. Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él y Le dijo toda la verdad.  "Hija, tu fe te ha sanado," le dijo Jesús; "vete en paz y queda sana de tu aflicción." 

 

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