REFLEXIÓN: LA VENTANA DE OVERTON…LO QUE HEMOS ACEPTADO EN CHILE.

17/05/2014

Por Cristian Godoy C.

 

Chile es un país en “desarrollo”, que hoy en día da a conocer ciertas cualidades al mundo, de las cuales suele jactarse, no sólo por su productividad, sino por cierta “estabilidad” política, económica y social. Se vislumbra un recambio generacional, poco a poco han ido apareciendo nuevas conductas culturales y sociales. Bajo este pretexto, se han asomado corrientes de ideas o pensamientos, que han ido cambiando el corazón de los chilenos. Estas corrientes también han invadido Latinoamérica.

 

¿Qué está sucediendo?

Tomemos una muestra. ¿Se acuerda de lo elegante y refinada que era la TV antiguamente?, usted no hubiera imaginado un garabato en un programa estelar, en una teleserie, en un noticiero, ¿verdad? Hablar de sexualidad era un tema restringido, que solo conversaban personas con criterio formado, los horarios en que un menor podía ver cierta programación, no sólo era regulado por ley, sino respetado además por los adultos. Por tanto, hablar en doble sentido era impensado.

 

Sin embargo, nadie se escandaliza con que “Teletrece”, el noticiero más “cuico” de la TV chilena, emita el video del “tarro”, sin censura, con menores usando palabrotas. Las conversaciones e imágenes que hasta poco después del año 2000, jamás hubiéramos pensado ver en nuestras pantallas, y que tímidamente comenzaron en esa época, casi cerrando las transmisiones en un fin de semana, hoy las vemos hasta en un matinal y sin rodeos.

 

Hemos visto tantas teleseries, que hoy nos da lo mismo, si las mujeres o los hombres son los más infieles del planeta, pues no hay drama a la hora de almuerzo, vespertina o nocturna, que no lleve un adulterio. Lo hemos aceptado hasta los huesos. Así también se nos hicieron cotidianas las relaciones fuera del matrimonio, pues cierto es que hoy en día, pocos se quieren casar, algunos prefieren “probar” (aún teniendo hijos), otros lo llaman simplemente estar “rejuntados”.

 

Retrospectiva 

Hasta hace unos años, nadie era un discriminador, ni incitador al odio, ni “homofóbico”, si pensaba, tal como la constitución chilena lo dice, que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, y menos si lo enseñaba así a sus hijos. Todos pensábamos que lo mejor es una familia bien constituida, fortalecida en el sagrado vínculo. Era escaso y penoso ver a un hijo de padres separados, ahora te preguntas quien NO es hijo de padres separados.

 

Hasta hace poco, jóvenes y niños respondían a ciertos patrones de conducta, con cierto respeto y responsabilidad. Las señoritas eran recelosas de los hombres, y se hacían respetar. Los varones por su parte, aunque traviesos, jamás los veías en cosas de grandes. Hoy tristemente, el pre adolescente que no fuma, no toma tragos fuertes, no fuma marihuana, no tiene sexo a temprana edad, es un extraterrestre. Lo raro de los adultos, es que ahora en vez de promover una sana afectividad, un autocuidado y un autorrespeto, lo que promueven es el condón, la pastilla del día después, el aborto y “ahí arréglatelas como puedas”, con ambos padres trabajando y niños criados con las nanas y la tele. ¿Así quien aprende a ser responsable?

 

¿Qué nos pasó? 

No es misterio para usted, que los medios de comunicación entran en su comedor, su living, su dormitorio, en su celular y en realidad en cualquier parte. Usted todo el día está recibiendo estímulos y está siendo persuadido por una idea y otra, por ejemplo con la publicidad. Por tanto aquí se trata del campo de batalla de las ideas.

 

Usted dentro de su diseño, cuenta con una base de pensamiento que llamamos principios, sistema de creencias, moral, etc. Esto le permite discernir lo que es bueno y malo. Todo esto lo ha recibido de sus padres, de su entorno y en su educación. Por tanto ¿Qué pasa cuando “las aguas que fluyen desde estas fuentes cambian de color”? Simple, sus creencias ya no serán las mismas.

 

El teórico Joseph P. Overton, describe como una ventana estrecha, el rango de ideas que el público puede encontrar aceptable, y establece que la viabilidad de una idea es definida por este hecho, antes que las preferencias de personajes públicos. Es decir, políticos y líderes de opinión cambian de idea de acuerdo al clima socio cultural como camaleones, y las masas cambian de ideas de acuerdo a las tendencias, lo que esté de moda o lo que sea más “evolucionado” según cánones sociales. 

 

Overton desarrolló un espectro que va de "más libre" a "menos libre" relativo a la intervención gubernamental, en un eje vertical. Cuando la ventana se mueve a lo largo de este eje, una idea en un lugar determinado puede volverse más o menos aceptable políticamente. El grado de aceptación de las ideas puede describirse someramente como:

 

Impensables - A - Radicales - A - Aceptables - A - Sensatas - A - Populares - A - Políticas

 

Pero ¿que hace falta para que una idea pase de lo Impensable a lo Popular y Político? Simple, que alguien mueva esta ventana que enmarca las ideas aceptables, para meter dentro de ella, ideas que antes nos parecían descabelladas, las cuales luego, aceptaremos como cotidianas. ¿Como se hace esto? Fíjese, ya no existen las verdades absolutas, como en la generación de nuestros padres y abuelos, hoy sólo se habla de verdades relativas, es decir, cada uno tiene un parecer de lo que es la verdad, y hoy bajo la falacia de la “no discriminación”, tenemos que considerar cualquier idea como aceptable y verdadera. 

 

Esto se hace posible, cuando grupos como la masonería (promotora del humanismo y el liberalismo, desde el secreto), las minorías ateas, agnósticas, y sexuales,  utilizan los medios de comunicación como plataforma, afectando tus pensamientos. Lo grave aquí, es que son argumentos falaces, manipuladores y mentirosos, como la aceptación del concepto publicitario de “homofobia”, “¿Es adecuando calificar de homofóbica a una persona en discordancia con el mundo homosexual? Si usted estuviese en desacuerdo con la izquierda, entonces ¿inmediatamente se convertiría en un izquierdofóbico?”(Javier Castro). En un principio, pensamos que a Daniel Zamudio lo asesinaron por ser homosexual, y muchos levantaron la bandera de la “no discriminación”, cuando en realidad un periodista comprobó que no fue así, lo cual denota, que ciertos grupos aprovechan circunstancias a su favor, para meternos sus ideas, utilizando además la hipócrita falacia de la tolerancia, cuando en realidad son los primeros en atacar al que piensa distinto, al punto de llegar a la violencia. 

 

En estas líneas, simplemente hay una invitación a reflexionar, es cierto que los tiempos cambian, pero deberíamos nivelar hacia arriba, pensando en nuestro legado y nuestras generaciones. Debiéramos perpetuar una cultura de sólidos fundamentos, de verdad absoluta, de valores rectos. En realidad hay una sola cultura que cumple con estos estándares, la Cultura del Reino de Dios, donde sólo hay una verdad inconmovible, Cristo mismo. Esta cultura se basa en la verdadera justicia, pero su Rey no juzga lo que ve ni lo que oye, mira el corazón, pues lo que mueve a esta cultura, es Él mismo…El Amor. 

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