VALPARAÍSO: FUEGO Y DOLOR EN LUGARES ALTOS

02/05/2014

Por Simon Aquino

 

Frente a nosotros cientos de ruinas, como un campo bombardeado por quizá qué guerra infernal, escombros negros por el hollín, latas y artefactos carbonizados, fierros retorcidos por la mano de un gigante que ardía sin piedad, así es el panorama de los cerros de Valparaíso. Lo presenciamos, choqueados, tratamos como muchos de ustedes, de ayudar, llevando cosas, tomando la pala y trabajando, pero veíamos con una mezcla de impotencia y tristeza, que la demanda es inmensa, el desastre más grande que ha experimentado la ciudad es caótico, aquí donde se levanta el Congreso de Chile, ahora tiene 2500 casa hechas cenizas, y miles de familias viviendo en carpas en el crudo frío de la costa chilena.

 

"Se quemó Valparaíso y quedó al desnudo la desigualdad que existe en Chile", fueron las palabras del ministro vocero del gobierno, Álvaro Elizalde, y esta vez debo admitir que está en lo cierto, el fuego mostró lo que no queremos ver, una nación que se muestra exitosa, pero que su único logro ha sido ocultar, con falsas ilusiones la inmensa desigualdad entre chilenos, mentiras opera un sistema de comercio esclavizador, donde más del 70% de los chilenos está endeudado, y más del 50% (cristianos incluidos), tiene deudas que superan tres veces lo que gana, una desigualdad destructiva, no solo en lo que a provisión se refiere, también incluye educación, salud y oportunidades.

 

¿Dónde perdimos el valor de la vida y la resumimos al precio de un código de barra?, y lo que es peor aun ¿cómo es posible que aun la iglesia de Jesucristo, fuera incapaz de libertar a la gente de este tipo de servidumbre?, así es imposible ser la sal de la tierra, cuando tenemos las mismas cadenas que el resto.

 

Este tipo de sistema, puso a esa gente viviendo en cerros periféricos de la gran ciudad, donde un carro de bombero no llegará a apagar el incendio, porque de un momento a otro la calle asfaltada se acaba, dejando un camino de tierra angosto y empinado, desaparecen los grifos de agua, las instalaciones seguras, las risas, los sueños y la esperanza.Desde esos cerros puedes ver el congreso, el edificio que saca las leyes para todo chile, asentada en la ciudad con mayor maldad e injusticia.

 

Muchos dijeron que esto fue causa de un Juicio de Dios, y creo que no está lejos de la realidad, pero el juicio no fue para los dueños de esas casas, sino para la nación, por su empeño en seguir cavando mas y mas en una vida alejada de toda equidad, el juicio no siempre es un castigo destructivo, sino que conlleva un reinicio que permita hacer lo que nadie quiere, borrar lo defectuoso y comenzar de cero con algo nuevo, más digno, más limpio y puro.

 

Referente a esto, solo quiero mostrarles un verso bíblico que el Señor me dio durante estos días, en medio de la desesperación por tremenda catástrofe.

 

2° Pedro capítulo 3, versos 12-13 Esperando y apresurándose para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán.Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

 

El “día del Señor” en este versículo puede referirse a la segunda venida de Cristo, como también la manifestación actual de su presencia en un lugar, la palabra “el día del Señor” fue un término usado en el antiguo testamento para referirse a los días donde Dios juzgaba todo lo torcido. Pedro dice que ese día “los cielos” encendiéndose serán deshechos, en este caso la palabra para “los cielos” que uso Pedro fue “Ouranos” que quiere decir específicamente “LUGARES ALTOS”, lo que con toda certeza nos permite ver que Pedro hablaba de fuego en lugares altos, que podría incluir el cielo como también montes y cerros.

 

Entonces el día del Señor, el día de su justicia sobre la tierra, se demostraba por ese fuego en lugares altos, al que Pedro le daba el propósito de quemar y fundir, “los elementos”.Tal como anteriormente, la palabra para “los elementos” que uso el apóstol fue “Stoicheion”, que de manera más precisa, significa “sistema” o “estructura”.

 

Así que podemos decir que al venir la Justicia de Dios sobre una nación, veremos también los lugares altos encendidos, con el fin de quemar toda estructura y sistema torcido de maldad, que ha permitido la indignidad, muerte y dolor en la tierra.Y después de esto Pedro concluye, “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

 

Como chilenos estamos en el umbral de un cambio, el terremoto de Iquique y el desastre de Valparaíso son nociones claras de esto, pero no son concluyentes, sino que demandan de nosotros una actitud más activa de reconstrucción de la tierra donde estamos, cielo nuevo y tierra nueva, donde more la justicia, aquella que el Padre puso en sus hijos para alumbrar al mundo, para preservar a los hombres, para mostrarles un diseño nuevo de ciudad.

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